Los días y las horas de Barbosa
Sumido en el infierno de la derrota, Luis Miguel Barbosa Huerta consume sus horas y sus días en el enojo y la zozobra. Enojo por lo que considera un fraude, sin que quiera reconocer que la maquinaria morenogalista fue mejor que la suya y que el efecto López Obrador no fue suficiente para hacerlo ganar. En la zozobra porque sabe que está rodeado de aliados, pero también de enemigos con piel de oveja que lo quieren ver caído, así como un AMLO dispuesto a amarrar al Tigre. El oriundo de Zinacatepec vive hoy lo que durante lustros vivieron los perredistas poblanos en sus manos: el amargo sabor de la derrota. ¿Será?
Marchas que dan pena
La instrucción vino directamente desde México y Luis Miguel Barbosa, junto con todo Morena Puebla, no tuvieron más que alinearse sin chistar: no habrá movimiento social ni político poselectoral en la entidad que amenace con afectar la paz social. A los neomorenistas y militantes de un plumazo los pusieron quietos. Aún así, un grupo minúsculo de resentidos y don nadie salieron a la calle para protestar. No sumaron más de 400 personas. Esa es la fuerza real de la oposición ladina que se subió al barco de Barbosa Huerta. ¿Será?
El loquito de la feria
¿Con qué pretexto José Juan Espinosa Torres justificará que su esposa Nancy de la Sierra sí aceptó su constancia de mayoría como senadora, cuando días anteriores él la rechazo al asegurar que se había cometido un fraude mayúsculo en Puebla? ¿Con qué argumento el pendenciero neomorenista argumentará que el Instituto Electoral del Estado está vendido, cuando Claudia Rivera Vivanco acudió sin ningún problema a recibir su constancia de mayoría que la convierte en alcaldesa de Puebla? ¿No le dará pena a Espinosa Torres quedar como el loquito de la feria?
Civilidad priista
Los simpatizantes de la coalición Juntos Haremos Historia en Puebla deberían tomar una cátedra de civilidad que les está dictando el ex candidato a la gubernatura por el PRI, Enrique Doger Guerrero, quien pese a participar en la misma contienda está muy lejos de respaldar los argumentos de fraude y chanchullo con los cuales se desgañitan los morenistas. ¿Si fuera verdad que la elección fue un cochinero, no sería lógico que el priismo en el estado respaldara cualquier protesta poselectoral para echar abajo los comicios? La realidad es que no es así. ¿Será?
