Barbosa y el movimiento que no tiene

Sabedor de que no cuenta con las pruebas ni argumentos jurídicos de peso que permitan al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación anular la elección del pasado 1 de julio en la entidad poblana, el candidato perdedor de Morena-PT-PES, Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, optó por llevar su guerra contra el fantasmal fraude que pregona al terreno político. En una anterior entrega explicábamos que, a falta de un movimiento social que lo arropara, el ex abanderado se había refugiado en el discurso incendiario, plagado de denuncias, algunas ciertas y otras falsas, con la finalidad de mantenerse vivo en la escena. Ahora, el neomorenista viró su estrategia a otra arena. Primero necesitó autodesignarse como el líder moral de Morena en Puebla, impuso a Gabriel Biestro Medinilla como coordinador de la próxima bancada del partido color vino y estrechó sus lazos con los candidatos electos de su instituto político. Ahora va por un paso más: las movilizaciones. En Puebla, contrario a lo que él quisiera, el Tigre no se despertó tras el 1 de julio y las quejas del supuesto fraude quedaron sólo en el círculo rojo en un par de micro organizaciones paleras. Para el 12 de agosto, Barbosa prepara una mega concentración que requerirá de toda su habilidad para el acarreo. Allí, intentará consolidar su lucha de política a social. ¿Será?

 

Agentes del caos

Las locuacidades que últimamente han impulsado los diputados locales electos José Juan Espinosa Torres y Gabriel Biestro Medinilla de vetar todo lo que huela a morenovallismo y sacar el garrote político para impulsar un desquite contra el morenogalismo es parte de una estrategia de Morena para sembrar el caos político en la entidad e impedir que pueda gobernar Martha Erika Alonso Hidalgo, a quien pretende meterle el pie cuantas veces se pueda y cobrarle desde el Congreso estatal lo que sea necesario. ¿Será?

 

Divisiones morenistas

El hecho de que Miguel Barbosa Huerta haya impuesto como lideresa de los presidentes municipales electos de Morena a Karina Pérez Popoca de San Andrés Cholula, en lugar de Claudia Rivera Vivanco es una especie de cobro de facturas y un mensaje muy claro a la edilesa de la capital poblana: podrá disentir, pero quien manda es otro. Obviamente, el desaseado movimiento tomó a todos por sorpresa, pero confirmó la visión autoritaria de Barbosa Huerta contra todos aquellos que se atraven a diferir con su opinión o estrategia. ¿Será?

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