Comerciantes y trabajadores del centro histórico coinciden en que son algo normal de los fines de semana y lo único que les traen son pérdidas en sus ventas
Por: Osvaldo Valencia
Si hay algo que siempre dejan las marchas para los negocios establecidos del centro de Puebla son pérdidas. Sólo pérdidas.
Eso lo entendió Alejandro Cortés, dueño de una tienda de ropa y calzado de piel –llamada Siete Leguas–, ubicada a media calle del punto de encuentro de muchas de estas marchas: El Gallito del Paseo Bravo.
Ayer, una manifestación más se llevó a cabo, la del “No Al Fraude En Puebla”, organizada por Morena.
A Alejandro no le importa quién la organice; son algo cotidiano de los fines de semana y lo único que le traen son pérdidas en sus ventas.
“Yo he visto muchas marchas por acá y la verdad no sirven para nada, sólo joden a los ciudadanos, provocan más tráfico y aquí nuestras ventas se van abajo porque como ven que no hay paso en ese lapso, pues no regresa; eso pasa siempre en las marchas, ahuyentan a quienes pudieran comprarnos”, comenta.
A él ya no le preocupa que marche Morena o el PRI, o Antorcha, o cualquier organización civil; no así para sus trabajadoras, Alondra y Margarita, que tienen que dejar una cuota de venta para hacer el día.
Alondra, quien lleva laborando dos años en la tienda, ha calculado a cuánto equivalen las pérdidas económicas de un día de manifestación sobre la avenida Reforma. Cuánto le cuesta a ella y a su compañera.
“De que la gente ve que va a pasar una marcha mejor ni se acerca y aunque sea temprano en todo el día es muy difícil que regresen, y a nosotras nos tiran la venta hasta 80%.
“Está bien que se manifiesten, tienen sus derechos, pero no se vale que lo perjudiquen a uno; yo también pienso que hubo fraude, pero no por eso voy a bloquear la calle, a perjudicar a los ciudadanos, que se manifiesten ante Moreno Valle si es que están en contra de él, pero que no nos perjudiquen a nosotros”, expresa Alondra.
El sentir lo comparten Jackie y Karla, dos jóvenes vendedoras de un negocio de ropa juvenil. Ambas abrieron la tienda desde las 10 horas, pero cuentan que nadie ha entrado siquiera ha preguntar el precio de alguna prenda, comparado con otros fines de semana.
Han tenido la misma experiencia que Alondra y Margarita, y el resultado es similar, las ventas en día de marcha rumbo al Zócalo de la ciudad: la caída de su venta de hasta 70 %.
Quizá quienes entienden mejor el concepto de pérdidas –económicas– sean los que trabajan en los estacionamientos del Centro Histórico.
Los que están en la Reforma pierden ganancias todos los domingos por la Vía Recreativa, para el uso exclusivo de la bicicleta, hasta las 12 horas; sin embargo, en caso de una marcha, pueden perder más de lo presupuestado.
“Uno, como acomodador en un buen día se lleva rifado (sic) mil 200 pesos por propinas y la paga; ahora, cuando es domingo y cierran por lo de la Vía, pues uno pierde, pero ya se sabe. Pero cuando marchan ahí sí está gacho. No está mal que se manifiesten, pero que no jodan a otros”, comenta Enrique, un acomodador en un estacionamiento cercano a la 11 Sur, a unos metros, a unos minutos de que arranque una marcha más que dejará menos en algunos bolsillos.
