La Mirada Crítica

Por: Román Sánchez Zamora / @RomansanchezZ 

 

Una noche de lluvia al ver la televisión a lo lejos… estas gotas de lluvia casi tenían una nota guardada que salía en combinación con el viento y el ritmo que se producía entre las ramas de los árboles y los charcos que seguro se quedaría para toda la vida… los perros ladraban refugiados en la cochera vacía, pues su papá aún no llegaba.

Era tiempo de meditar, de dejar las preguntas, de escuchar los sonidos, de ver cómo el agua corría por el arroyo formado en la calle…

Una tapa de leche era la inspiración para ver un barco en la calle que lucha para no hundirse, lucha por regresar a casa, pasa por la coladera y se entrampa en un remolino; es el fin del barco, es el fin de la tripulación… pasa un carro y hace que la ola generada por la onda de choque saque al valiente barco… se ha quedado en la playa, se han salvado los marinos imaginarios… no es más que la banqueta…

Llega su papá y vio a lo lejos el barco que había sobrevivido… era digno de ser observado más de cerca…una tapa antigua, de leche Chipilo.

—¿Y esa leche, cuál es?

Melanie se quedó pensado…

Y fue cuando comenzó a buscar en los comerciales, entró a YouTube… hasta quedarse dormida…

—Es necesario que nos veamos— le dijo a César, su vecino, que iba en la misma escuela.

—Melanie, ¿qué es lo urgente?— le dijo mientras se sacudía las gotas de lluvia de la mañana

Hablé con mi prima Ana, por Facebook, anda en Alemania y me dijo que nunca se le habría ocurrido lo que le dije…

—¿Y qué es lo que tú le dijiste que es tan… tan urgente?— le dijo César con un tono cansado.

—Los comerciales…— le dijo sonriendo…

Analizaron los comerciales.

Comenzaron una videoconferencia con Ana…—Es que, prima, ¿por qué todos los que salen en los comerciales son de piel blanca, por qué son diferentes a nosotros, por qué hablan de otras realidades?… El niño que habla de su pañal, pero que lo discute en un avión; el niño que come papilla en una gran sala, muy limpio y de una sonrisa que se nota que ni mexicano es… Por otro lado, los comerciales donde sale gente pobre son los del gobierno, cada uno dirigido a su mercado, el que tiene dinero para intercambiar y el que tiene sólo su voto para darlo como una mercancía…

—No te enojes Melanie, así fue aceptado por la sociedad; por ejemplo, exponen a un artista internacional las grandes firmas mundiales, como si ellos disfrutaran de tomar sus refrescos, con su canción de moda o dentro del programa salen los protagonistas comiendo un pastel, o llamando a la gente por un servicio, pero nunca dan otro tipo de orientación, todo basado en un libre mercado.

—Pero se da una forma de pensar dentro de un programa, se influye en el que observa, ya sea cómico o de novela, desde sus canciones, o sus disertaciones en las noticias, pero además la gente tiene que ver estas diferencias en los comerciales, vaya que existe todo un plan de dominación de masas.

César y Melanie vieron las frases que por años llamaron la atención de sus padres:

“A que no puedes comer sólo una”.

“La chispa de la vida”.

“El canal de las estrellas”.

“Lo mejor de tu televisión”.

Tantas frases sin sentido integradas en canciones derivadas de monosílabos, donde el que interpreta sabe que va directo al cerebro sin mediar la conciencia del análisis, el sentido de la fragmentación del contenido para hacer una reflexión.

El fin era uno: penetrar en los hogares, con actitudes monopólicas, hasta las empresas del estado allí estuvieron: las lecheras, por ejemplo la empresa Alianza del gobierno contra Chipilo, hasta sacarla del mercado ocupando competencia desleal por las restricciones legales de los mercado, y ocupar dinero público para sus tiendas Conasupo; allí, el país ha jugado a un neoliberalismo selectivo y sin sentido de desarrollo de las nuevas técnicas, menos aún tecnologías para mejorar los productos y la mejora en la intensidad de trabajo.

La observación desmedida de la sociedad, la vigilancia al extremo, donde una mente emancipadora tiene dos caminos: desaparecer o exiliarse para vivir en la protesta, pero fuera del país.

El juego está completo: programas de persecución para perder el tiempo, comerciales que sobajan y sólo van como ideales que nunca serán alcanzados, música que alienta la soledad, películas que invocan a la pobreza y conformarse en el medio que les tocó vivir, pues los ricos y poderosos son malos por naturaleza, y lo noble y chistoso es lo pobre, “pobre pero honrado”.

Melanie recordó los programas de concursos que eran un comercial gigante, los centros comerciales que en los años 70 y 80 eran la novedad para el consumidor y tenía un sentido muy estadounidense… el sentido inverso al disfrute de la vida; todo era rápido: la comida, el servicio y la atención en serie, como sucede en las cafeterías que hasta ocupan las redes sociales para promocionarse con los amigos del usuario, pero de manera voluntaria.

Lo que había comenzado como un simple análisis, una charla de sobremesa, se había convertido una manera de pensar. Melanie, ya no era la misma, se había dejado influenciar por la pregunta, la búsqueda, la satisfacción del que busca saber y descifra acertijos de vida.

César la escuchó tan entusiasmada y le dijo: “Pero con eso, ¿qué has de cambiar?, te has enfrentado a varias personas por estas ideas, creo que el conocimiento es hasta peligroso en sociedades conformes con su estado actual y que no buscan moverse. Pero también a mí me has motivado para no quedarme estático, pues buscas, no tienes limitantes y buscas a los que saben; eso te hace diferente a la Melanie que conocí en el jardín de niños… sin duda serás una buena investigadora”, comentó. Y se fue a su casa…

César, mientras caminaba iba pensando que él quería ser ingeniero… hasta que le dijo un primo: “¿Estás loco?... es mucha matemática”, y así como Melanie, todo debe ser superado, el miedo y el temor no existen ante los deseos de los niños, donde muchos ven limites, es allí donde existen oportunidades.

La lluvia comenzaba a caer más fuerte… y a lo lejos el barco que estaba en la banqueta poco a poco era alcanzado por el agua… César lo contempló y nuevamente se hacía a la mar esa tapa de leche… la veía desde su ventana… hasta que se perdió en la combinación de un mar imaginario y la oscuridad de la noche…

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