Encrucijada
Por: Luis Antonio Godina / [email protected]
Claudia Ruiz Massieu se convirtió en la nueva dirigente nacional del PRI.
El martes, ante el Consejo Político Nacional del PRI, rindió protesta y pronunció un discurso que esbozó las tareas priistas en los próximos años.
El PRI, dijo, va a tomar decisiones con visión de Estado, no con intención electoral, y refirió que el partido será una oposición constructiva, pero no permisiva, que no bloqueará los proyectos que le convengan al país, porque primero está México.
En contraparte, el PRI rechazará aquello que comprometa la estabilidad del país; el patrimonio de las personas, el bienestar de las familias y los derechos de los trabajadores.
“Defenderemos, como causas irrenunciables: el régimen democrático de división de poderes; el pluralismo político; la libertad de expresión y la sociedad de derechos para todos. Seremos los principales defensores del Pacto Federal, de la soberanía de los Estados y la libertad de los municipios”, expuso.
Y en una crítica hacia el interior, refirió que para explicar los resultados electorales del PRI “no hay que señalar al adversario para buscar explicaciones. Para encontrar respuestas, hay que voltear a vernos a nosotros mismos. Como partido, todos somos corresponsables. Hay que decirlo, no supimos defender nuestro partido”.
Lo que tenemos frente a nosotros en un PRI que empieza a reconvertirse, que comienza a ver hacia adelante y a aprender del pasado.
Un resultado electoral, por desastroso que sea, no marca la vida de un partido, sólo es un alto en el camino, y una posibilidad de recomponer y volver a empezar.
La tarea, sin embargo, no es sencilla, implica análisis internos, reconocimiento de errores, autocrítica y, a partir de ahí, volver a edificar a un partido que ha sido vital en la vida moderna de México.
Las tareas son muchas y variadas, pero los priistas han demostrado estar hechos para las adversidades. Hay estado en donde han sido, primero oposición y luego opción; en 2000 se perdió la Presidencia y 12 años después se volvió a ganar.
Las derrotas no son para siempre, pero lo más importante a aprender ahora: las victorias tampoco son eternas.
