Figuraciones Mías

Por: Neftalí Coria / @neftalicoria  

Para Andy

En las reelecturas de los libros que nos han gustado, se despiertan nuevas curiosidades y se advierten nuevos modelos de observación en los que siempre se ahonda y los textos releídos, nos revelan maneras de comprensión nuevas. En mis constantes reelecturas, fui a dar con su libro Sesenta relatos de Dino Buzzati con el primer cuento del volumen y que siempre he tenido presente. Se trata del relato breve Los siete mensajeros que siempre me ha parecido un artefacto matemático, dueño de un ingenio en el que se expone el mundo absurdo de un hombre poderoso y muestra de lo que es capaz, dejando en ello la vida.

El relato –narrado por el protagonista–, comienza diciendo: “Partí para explorar el reino de mi padre, pero de día en día voy alejándome de la ciudad y las noticias que me llegan son cada día más escasas.” Y narra su travesía en la que encuentra pueblos y personas –súbditos y propiedades suyas que no conocía–. Su narración sucede después de ocho años de haber comenzado el recorrido sin tregua y sin lograr verle fin, ni encontrar frontera a sus propiedades. Y para recibir noticias durante el trayecto, desde la capital del reino, nombra a 7 mensajeros (Alessandro, Bartolomeo, Caio, Domenico, Ettore, Federico y Gregorio, a los que les ha impuesto un nombre con la letra inicial en orden alfabético) que van y vienen para llevarlas y traerlas durante el extraño viaje.

Se trata de un hombre que va a conocer lo que de riqueza en territorio posee. Lo que es suyo por herencia y ejercicio de posesión. Quiere ver cuánta tierra es suya y no conoce. Una curiosidad que sin duda los poseedores de grandes fortunas, llegan a tener, porque las grandes fortunas se vuelven desconocidas para sus dueños, que nunca llegan a mirar de cerca sus grandes extensiones territoriales que componen su fortuna.

En el relato de Buzzati, el protagonista, sigue andando sobre tierras suyas desconocidas con un séquito de hombres que también usa para que le hagan campamento y le sirvan en la búsqueda de la frontera de su propiedad (Menciona que lleva un geógrafo). Una búsqueda que pareciera inútil, pero una búsqueda que se vuelve condena y cautiverio de un hombre que lo único que multiplica, es la ambición para conocer parte a parte, el tamaño de su fortuna. Y yo traslado al mundo capitalista de nuestro presente a ese hombre que quiere conocer el tamaño metro a metro y peso a peso, de su fortuna. Le ocupará la vida en recorrerla, conocerla, comprenderla o al menos mirarla completa fisicamente.

El cuento de Buzzati, es una metáfora de la ambición y lo absurdo de ella. Una comparación con la riqueza en manos de un hombre que es su presa, y que alguien me diga si no se saben casos de hombres que fueron víctimas mortales de su propia fortuna, o lo que podría ser peor, víctimas vivientes de sus propias riquezas. En el cuento del escritor italiano, se habla de la fortuna o una riqueza –digamos en lo común– material, porque el protagonista va a recorrer las tierras que posee y que son parte de su reino.

Quizás todos los hombres tienen algo que les hace afortunados, pero que no todos lo pudieron explotar, por eso su fortuna no creció, ni se hizo visible. O simplemente no fue descubierta ni por el mismo que la poseía y por esa razón fue imposible explotarla o ejercitarla y mucho menos verla crecer. Y de sólo pensar en ello, nacen ambiciones.

El personaje del relato de Buzzati, tiene la doble ambición de conocer su riqueza completa y allí está su desgracia. En ocho años que lleva recorriendo las tierras, no ha llegado a sus límites, pero ha perdido su identidad como poseedor de tal fortuna. Ha muerto su padre, su hermano ha subido al trono y los mensajeros llegan a tardar tanto tiempo en traer noticias, que ya no importan en absoluto. Y él envía inútiles mensajes a quien puede ser que lo desconozca. Reveladora historia en este relato breve en que un poseedor no alcanza a conocer lo poseído.

Y al final aumenta sus revelaciones cuando el personaje no desiste en proseguir hacia su “improbable meta”. Sabe que uno de los mensajeros volverá treinta y cuatro años después, cuando probablemente él ya esté muerto. Finalmente –como puede verse en otras obras de Buzzati; El desierto de los tártaros, por ejemplo– que el implacable tiempo, vuelve absurdas muchas cosas en la vida en los hombres. Cuando Domenico el mensajero que le ha dejado sobres escritos amarillentos y partirá con el alba a llevar un mensaje suyo que será recibido muchos años después, él dice: “una esperanza nueva me llevará mañana por la mañana más adelante aún, hacia montañas inexploradas que las sombras de la noche están ocultando.”

Podemos decir que su riqueza también le ha servido para sostener el viaje y conocer los objetos de su riqueza, pero ya su papel de propietario, es abstracto, como abstracta e inasible es su propiedad, su fortuna.

Yo me pregunto si los hombres de grandes riquezas, deberán conocer su fortuna completa, o será mejor –como ocurre con muchos–, nunca llegar a conocerla. ¿Se posee de verdad lo que no se conoce? ¿De verdad se puede poseer lo que no se ha visto? Y si se ocupa el tiempo en conocer aquello que se posee, se va la vida en ello conociéndolo inútilmente, ¿Vale la pena conocerlo, o mejor seguir creyendo a ojos cerrados, que lo que no se conoce es de nuestra propiedad?

Buzzati busca descubrir en los actos de sus personajes, la perversidad del poder y quizás lo absurdo que permite a los demás, legitimarlo.º

 

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