En los últimos ocho años, la entidad dejó de ser un lugar de paso y se convirtió en un polo de grandes atractivos, tradición e historia.

Por: Staff 24 Horas Puebla

En los últimos ocho años, la entidad dejó de ser un lugar de paso hacia otros estados y se convirtió en un polo turístico.

La nueva cara del estado, combinada con la cultura existente, atrajo a 14 millones de turistas durante el sexenio de Rafael Moreno Valle y dejó, por lo menos 13 mil 226 millones de pesos en derrama económica, 11% más que la administración de su antecesor.

La estancia de visitantes obligó a inversionistas a generar más proyectos para atender la demanda de alojamiento. Por ello, el sector privado creó cinco mil 288 cuartos de hotel, 34.7% más que en 2010.

Con lo anterior, incrementó 60% el número de habitaciones de cuatro y cinco estrellas para los visitantes.

Las cifras se desglosan del último informe del ex mandatario, las cuales indican que una de las políticas exitosas –además de potencializar los atractivos de la capital poblana– fue conseguir el nombramiento de ocho Pueblos Mágicos que en su último año como gobernador registraron dos millones de visitantes y generaron una derrama económica de mil 772 millones de pesos.

 

CON MÁS PUEBLOS MÁGICOS

Junto al Estado de México, Puebla cuenta con nueve nombramientos de Pueblos Mágicos –la cifra más alta del país–, ocho de ellos conseguidos por Moreno Valle, los cuales abrieron la oportunidad a más comunidades que se encuentran en una lista de espera del gobierno federal para conseguir el mismo estatus.

En 2002, Cuetzalan era el único municipio con un nombramiento de este tipo, pero sería en el primer año de la gestión morenovallista cuando Zacatlán conseguiría el título.

De ahí, los planes de que Puebla se convirtiera en un punto turístico relevante no pararon. Al año siguiente, a la lista de Pueblos Mágicos se unieron Pahuatlán, Chignahuapan, Cholula, Tlatlauquitepec y Xicotepec.

Tres años después, en 2015, dos municipios más recibieron el nombramiento: Atlixco y Huauchinango.

Un Pueblo Mágico es –según la definición de la Secretaría de Turismo– la ciudad o comunidad que ha trabajado por “proteger y guardar su riqueza cultural”.

Por una serie de requisitos, como brindar servicios de salud y seguridad, así como contar con inversión turística, es necesario cada año renovar el nombramiento, lo cual ha conseguido el gobierno estatal desde esa fecha.

En la espera de ser parte del listado –con el mismo modelo implementado por Moreno Valle– se encuentran municipios como Huaquechula, Zapotitlán Salinas, Tecali de Herrera, Tepeyahualco, Tetela de Ocampo y Tochimilco.

 

OBRAS QUE CAMBIARON A PUEBLA

El turismo fue una prioridad en la gestión de Moreno Valle, pues consideraba que la inversión en infraestructura turística y cultural realizada en su gestión se tradujo en más empleos.

Para consolidar a Puebla en un destino atractivo para el turismo nacional e internacional, fue necesario el “rescate de su historia y tradiciones, aunado a proyectos vanguardistas y modernos que la convierten en un gran atractivo para los visitantes”.

El nuevo rostro turístico del estado se concentra en la capital. El ex gobernador impulsó diversos proyectos en la ciudad para atraer a más turistas que no sólo se quedaran un día, sino más noches. Con ello –dijo– lograría más ingresos económicos para el sector hotelero.

Entre las obras más significativas están la Estrella de Puebla, inaugurada en julio de 2013 con una inversión de 400 millones de pesos. Esta fue considerada la noria de observación portátil más grande del mundo por el Récord Guinness, debido a la altura de 80 metros que tiene.

Uno de los espectáculos en el corazón de la ciudad es el video mappping en la Catedral de Puebla, inaugurado en diciembre de 2013 y que sigue siendo uno de los consentidos de los turistas y los capitalinos.

El Parque Lineal, entregado en julio de 2013, buscó recuperar espacios en la zona de Angelópolis y ser parte de la serie de áreas de esparcimiento que atrajeran más visitantes.

A eso se unió el Parque de la Niñez, el del Paseo del Teleférico, el temático 5 de Mayo, la remodelación del Parque Ecológico, el Ecoparque Metropolitano, así como la Plaza de la Concordia, donde se montó un espectáculo de luz y sonido que es utilizado para eventos destacados.

Uno de los proyectos con mayor dificultad para su realización, pero con mayor éxito, fue el Teleférico, ubicado al norte de la ciudad y que tuvo una inversión de 359 millones 249 mil pesos.

Esta obra inaugurada en enero de 2016 se convirtió en el complemento de las intervenciones realizadas en la zona de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe; en ese entonces, Moreno Valle vislumbró que, junto a otros proyectos, como la remodelación de museos, sería el más visitado por los turistas al converger historia y modernidad.

 

CONSERVAR LA HISTORIA Y CREAR UN NUEVO CAPÍTULO

Con los nuevos museos y los que había en la entidad, aumentó 13.4% la cifra de visitantes, en comparación a 2010, al registrar durante los seis años de la administración de Moreno Valle un millón 866 mil 646 personas.

El favorito es el Museo de la Evolución de Tehuacán, incluso por encima de otros de talla internacional.

En este espacio –inaugurado el 31 de enero de 2017– se resguardan fósiles, estructuras óseas de dinosaurios, ejemplares de la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán y una colección de minerales.

La obra que tuvo una inversión de 138 millones de pesos, localizada en el principal acceso al municipio, “es un museo de clase mundial”, manifestó Moreno Valle en su última gira y aseguró que se convertiría en el más visitado del estado.

Para la construcción del inmueble tuvo que pasar casi todo el sexenio, reveló el ex gobernador, pues desde el inicio de su administración proyectó el museo, pero para concretarlo enfrentó dificultades como  la compra de ejidos, pasando por la reunión de la museografía, hasta la apertura del lugar.

José Muñoz, coordinador Nacional de Centros INAH, en aquella ocasión elogió el trabajo no sólo del nuevo atractivo cultural inaugurado, sino de los demás museos al afirmar que la política cultural del gobierno morenovallista fue muestra de un proyecto integral “bien pensado”.

Y así ha sido, al menos con otro de los proyectos más polémicos, pero también multipremiado y recomendado por revistas especializadas como uno de los lugares que un turista debe visitar. Se trata del Museo Internacional del Barroco (MIB), diseñado por Toyo Ito, quien recibió en 2013 el premio Priztker, considerado como el Nobel de
Arquitectura.

Este espacio fue el primer proyecto cultural financiado por el gobierno federal a través del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), la administración estatal de Rafael Moreno Valle y la iniciativa privada. La inversión fue de mil 742 millones de pesos.

El MIB cuenta con ocho salas de exposiciones permanentes, dos para muestras temporales, una en donde se exhiben colecciones especiales. Además, alberga 20 salones interactivos, salas de conferencias, auditorio, biblioteca, restaurante y espacios al aire libre.

“Estoy convencido que el Museo Internacional del Barroco se convertirá en un ícono cultural capaz de demostrar que es posible imaginar y construir una Puebla diferente y mejor (…) Es un museo de clase mundial que reflejará la modernidad y proyectará el futuro inspirándose en la grandeza de nuestro pasado”, concluyó el ex mandatario durante la inauguración, en febrero de 2016.

Al catálogo de obras culturales y turísticas se unen el Museo de sitio de Cantona, el de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe, la restauración de la antigua hacienda de Chautla, el rescate de la antigua fábrica de La Constancia, la Casa de la Música de Viena, el Museo regional de Cholula y la remodelación del Museo de la Revolución Mexicana.

Todos ellos dieron a Puebla una nueva cara ante el mundo.

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