Por: Ilse Contreras
Paciencia y persistencia son lo único que quedó para algunos comerciantes que debieron bajar las cortinas de sus locales por meses, así como buscar recursos para recuperarse de los estragos que dejaron los sismos de septiembre del año pasado.
En algunos casos, los negocios sólo fueron cerrados durante los días que Protección Civil realizaba los dictámenes de estructuras, pero en otros tardaron hasta 11 meses en volver a subir la cortina.
Es el caso de Marisol Fernández Romano, propietaria de la camisería Fer-Sal, donde hace 15 días volvieron a abrir, luego de que los comercios del edificio ubicado en la calle 3 Sur, esquina con 2 Poniente, tuvieron que ser demolidos dejando sólo la fachada; eso los obligó a salirse y cerrar el negocio familiar.
La comerciante dijo a 24 Horas Puebla, que su tienda, la cual abrió por primera vez en 1963 en ese mismo sitio, era catalogada por la Unesco como la última cajonería en Puebla, destacada por su gran estantería de madera donde se colocaban los diferentes modelos de camisas.
“Había gente que nos visitaba de España, Canadá y Alemania”, refirió; sin embargo, sin previo aviso, los arquitectos le informaron que tenía que desalojar el inmueble, ya que iban a reforzarlo, pero al final se demolió por dentro.
“Sin previo aviso tiraron la casa, tiempo después se mató un trabajador en la obra, cuando regresamos no teníamos nada; la mercancía alcancé a sacarla, pero los mostradores y vidrios los dejamos tapados, todo eso se perdió”, dijo.

Otro factor que complicó su situación, fue la muerte de su madre, la representante legal de la empresa, por lo que de nueva cuenta tramitó documentos para iniciar otra vez.
La cotización para tener una estantería tipo española era de más de un millón de pesos, algo imposible para la situación en la que se encontraban, por lo que la inversión para la remodelación fue de 200 mil pesos.
“Afortunadamente, la credibilidad por 55 años nos ha ayudado mucho, mi sorpresa ha sido que han regresado, (…) estamos haciendo lo que podemos económicamente, también los proveedores nos han apoyado mucho”, comentó.
Caso contrario fue el de la mercería de Irma Espinoza, ubicada en la14 Poniente 509, donde materiales, anaqueles y vitrinas fueron dañados, así como realizó algunas reparaciones estructurales, pero el monto no superó los 18 mil pesos.
Pero ella pudo acceder al apoyo de los 10 mil pesos que ofreció la Secretaría de Economía a los pequeños comercios, por lo que dicho recurso lo ocupó para recuperar parte del mobiliario.
Apuntó que el sismo, sumado al cierre al paso del transporte público afectó 40% sus ventas; no obstante, resaltó que la situación que más les preocupa son los asaltos con violencia, el ambulantaje y la prostitución en la zona.
Mauricio Colombres Rodríguez, quien tiene 22 años trabajando en una veterinaria, también utilizó dicho recurso del gobierno federal; sin embargo, el daño en herramienta de trabajo: una máquina de rasurar, un microscopio, un estetoscopio, una báscula para pesar y una secadora ascendió a casi 60 mil pesos.
“Poco a poco comenzamos a comprar nuestras herramientas de trabajo, pero en nuestro caso los 10 mil pesos son buenos; (...) los materiales para clínica son caros y son de contado”, dijo al referir que una semana tuvieron que cerrar.

EL RECUENTO
Cifras oficiales señalan que el sismo del 19 de septiembre de 2017 afectó a 500 micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) del estado de Puebla.
De estas, 158 están en la capital; en Izúcar de Matamoros, 87; en Tehuacán, 66; 62 en Atlixco y 23 en Chietla.
Los registros de la Federación revelan que 470 personas físicas con actividad empresarial sufrieron afectaciones; el resto son personas morales.
Al menos 120 afiliados al Consejo de Comerciantes del Centro Histórico fueron afectados por el movimiento telúrico, quienes reportaron pérdidas de 70% en sus ventas durante el primer mes y se sabe que al menos 15 realizaron la solicitud para recibir el apoyo de los 10 mil pesos.

