José Juan se come a Biestro

En este espacio adelantábamos que aunque lo nieguen e intenten no cumplirlo, existe la especie de un choque de trenes entre el presidente de la Mesa Directiva, José Juan Espinosa Torres, y el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Gabriel Biestro quien será el que realmente mande al interior del Congreso del estado. El primero ya logró imponer a varios de sus incondicionales en puestos clave del Poder Legislativo, sobre todo en la Dirección Administrativa, pese a que ese espacio le correspondía designar a Biestro. En las gradas del Congreso ya zopilotean los ex colaboradores de Espinosa Torres en busca de hueso. ¿Lo dejará Biestro? ¿Será?

 

Con olor a morenovallismo

La senadora del PT Nancy de la Sierra Arámburo padece un grave problema de incongruencia política, muy similar a su marido el diputado local José Juan Espinosa Torres -la pareja siniestra (Barbosa Dixit)-. Resulta que la ex priista odia con todas sus fuerzas al morenovallismo y no se cansó de repetirlo en campaña, pero su primera acción legislativa fue desempolvar una propuesta del propio Rafael Moreno Valle, quien siendo gobernador pidió que a los huachicoleros se les quitara el beneficio de salir bajo fianza. ¿Será?

 

MC gana la partida

El diputado local por el partido Movimiento Ciudadano, Carlos Morales Álvarez, le ganó la partida a la bancada mayoritaria de Juntos Haremos Historia en un tema toral: las juntas auxiliares. Resulta que el legislador presentó una iniciativa de ley para regresar la mayoría de las facultades a estos órganos subalternos de gobierno -como actualmente funcionan-, lo cual pondría fin a uno de los principales problemas que enfrentó el morenovallismo y que derivó en una amplia rebelión de alcaldes auxiliares, persecuciones y el conflicto de San Bernardino Chalchihuapan. Pésimos reflejos políticos de los morenistas. ¿Será?

 

Más sobre la Ley bala

Muy mal se vio la bancada del PAN en la primera sesión ordinaria del Congreso local. Los morenistas en asuntos generales lograron abrogar, no sin armar un auténtico cochinero, la ley que regula el uso de las fuerzas policiacas en manifestaciones. Dicha norma fue una de las principales iniciativas del morenovallismo y aunque fue ampliamente satanizada, permitía al menos meter en cintura a los policías al momento de aplicar protocolos para la disuasión de marchas y manifestaciones. Pero los panistas en lugar de defender sus bondades, se fueron por la tangente. Al final, también votaron a favor de su abrogración. ¿Será?

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