Por el aporte a la movilidad mundial, al libro El arte de conducir un automóvil (L’art de bien conduire) se le considera como uno de los primeros manuales del conductor, editado en Francia en el año 1906, es un excelente ejemplar conformado por cinco capítulos que contienen el desarrollo de más de 100 materias, precauciones generales y un código de carreteras de la época que buscaba incidir en la actitud del conductor por encima de la aptitud, relatando una serie de conocimientos básicos, normatividad en vía pública y principios humanos que un conductor debía dominar en los albores del siglo XX.
Escrito por Louis Baudry De Saunier (1865-1938), quien fue un periodista e investigador francés, apasionado de los diversos medios de transporte, sobre todo del automóvil a partir de su irrupción en las calles parisinas a principios del año 1900, fue un experto en componer manuales de procedimientos para los incipientes usuarios del transporte motorizado, llegó a publicar el primer suplemento periodístico dedicado exclusivamente a los medios de transporte, el “Omnia” en 1906.
Gracias a que fue traducida al español por el capitán de Ingenieros Guillermo Ortega y reeditada en Madrid en el año 1908, hoy podemos tener acceso a este tratado, algunas de las consideraciones relevantes y curiosas son las descritas a continuación:
Fracción I
Cualidades de un buen conductor:
“Respetar los derechos imprescriptibles del prójimo”
“Deberá ser sobrio; desconfiará de las copitas y los ponches que se toman para entrar en calor”
“Sangre fría, poseer sobre sus nervios poder bastante para que ninguna sensación precipite la circulación”
Fracción IV
El traje del conductor:
“…ha de llevar siempre los trajes ceñidos al cuerpo…”
“…es indispensable que los ojos estén protegidos con gafas contra polvo, piedrecillas y mosquitos…”
Fracción VIII
Las señales:
“…antes de girar, sacar fuera de la caja del coche su brazo derecho o su brazo izquierdo...”
“…la bocina ha de tener lugar lo más breve posible, evitando maniobras poco elegantes…”
Reflexión de la AMTM Puebla
De las 31 faltas que no se debían cometer al volante en el Paris de 1906, tres de ellas son bastantes singulares:
- Prohibido fumar en el asiento
- Molestar con palabras o ademanes al transeúnte Rehusar o no ofrecer asistencia a un camarada
- ¿Las recomendaciones de hace más de 110 años tendrán cabida en la movilidad de nuestro tiempo?
