La Mirada Crítica 
Por: Román Sánchez Zamora / @RomansanchezZ 

En un bar, el compadre dice eufórico…

-Compadre te he buscado durante meses y no te había visto-

El compadre quien sostenía una cerveza en la mano le contesta:

-estuve en una clínica para quitarme las ganas de tomar-

-Pero… estas tomando…-

-Sí, pero sin ganas-…

La familia sonrió eufórica al escuchar el chiste, los ecos retumbaron en la paredes, por un momento todo fue lejano, todo fue obscuro, solo una risa no se escuchó pues meditaba el chiste, meditaba el medio, meditaba el porqué de la risa, la niña se dio cuenta que ya nada era igual.

Patricia vio a su hija como se retiraba a su recamara, y le preocupo, pues ya no podía ser normal, ya no era la misma, ya no era la misma niña risueña, quizá un poco de distracción u olvido fuera  la solución.

Fue a ver a su amiga de la secundaria, la cual era terapeuta que incluso salía en el radio y ya era muy famosa, le recibió con gusto, charlaron del pasado y de la construcción de sus vidas, sus decisiones pasadas desde las más simples vieron que estas fueron fundamentales y que hoy eran las coyunturales en sus vidas.

Llegaron al tema de Melanie… -perdón amiga, pero no encuentro problema, habría que hablar con ella, pero son cambios naturales, al contrario, a mí me paso igual y por ello seguí en la academia hasta terminar mi doctorado, por la búsqueda de respuestas-.

-¿Y encontraste esas anheladas respuestas?-

-No amiga, con el tiempo las preguntas fueron cada vez más complejas, las respuesta que podía encontrar cada vez eran muy simples y mis preguntas cada vez fueron más intensas, más profundas, más humanas… y a veces me conforme incluso con dejarlo solo a Dios-.

-¿Entonces no elegiste bien?

-Por supuesto que sí, y por ello estudio todo el tiempo, me siento realizada en mi vida profesional, en mi vida personal, en cada uno de los vértices que un ser humano debe ser feliz, todos los he trabajado y de pronto el mundo me comenzó a reconocer y entonces me sentí plena, y así veo que será Melanie, solo no te preocupes, un día platicaré con ella, pues se me hace una niña envidiable y que muchas mujeres como yo se reflejan en ella-.

El sentido del humor, la risa, el cotorreo, la carcajada, es un asunto muy serio que se ha analizado durante mucho tiempo.

De qué te ríes, qué te causa gracia, en que momentos te sientes pleno y el sentido del humor sale y viene la carcajada amigable con los amigos.

Hasta la risa tiene clases sociales, tiene sentidos de lo económico, donde buscamos ser muy serios de día pero viene el relajamiento de noche, donde inicia la fiesta, espacios designados por el mismo mercado dentro de lo lúgubre de la taberna, del centro nocturno, espacio donde se pude gritar, pues los demás días no se puede hacerlo, menos aún en la oficina, entonces la felicidad está condicionada por el mismo mercado y la red social revolcándose en su era del vacío (Lipovetsky, 2018).

Lo permitido en los centros de población por la edad, por la región, se vive diferentes humores, diferentes sentidos de la risa, diferentes sentidos de la alegría, y en algunos espacios buscan la risa y la relajación en espacios con prácticas de exclusión que abren las posibilidades al estímulo químico de la relajación por medio de drogas, o pócimas para lograr el éxtasis, eso ocurre todos los fines de semana y na die lo ve hasta que la relajación es tal que ocurre un accidente.

Quizá no podamos vivir sin la risa, quizá se pueda vivir sin la relajación que produce una carcajada, pero hasta la seducción comienza con una sonrisa, es la señal de que existe el ánimo para comenzar una relación.

-¿A dónde fuste mamá?-

- a ver a una amiga que es psicóloga… quizá un día te lleve para platicar con ella, pues está interesada en todas las preguntas que siempre haces y generas-.

-Seria fabuloso… ¿te has dado cuenta que la gente ríe por fábulas a las que les llama chistes?-

-Sí, anoche note como todos reíamos y tú solo observabas-

-Observaba su construcción lógica, y cómo la gente ya espera la respuesta más simple y aunque ya sepa lo que viene, finge la sorpresa y ríe, y vuelve a reír y con esto olvida-.

-¿Qué olvida?-

-Mamá, olvida su estado, olvida las penas, olvida los problemas del entorno, se forma un microcosmos, cuando se reúne un señor con sus amigos a contar chistes y todos ríen y sienten alivio de lo que viven, solo por reír, sin duda que la risa es un gran poder de ser humano-.

Melanie, entonces se para a lado del comedor y dice:

-compadre… otra vez me dieron ganas de ir a Europa-

-¡Compadre! ¿Apoco ya fuste a Europa?-

-No, pero otra vez me dieron ganas-

Patricia y Melanie ríen mucho por el chiste, la abraza…

Patricia entonces le condiciona a Melanie –por favor… nunca dejes de sorprenderme-.

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