Diario de Viaje
Por: Pablo Íñigo Argülles / @piaa11
Cuánto extraño Blockbuster, carajo.
El que estaba más cercano a mi casa se convirtió en una cosa terrible donde ahora venden suministros de limpieza: jabón con olor a coco, desinfectante para moteles, mops de todas las características.
La nostalgia me cayó de pronto porque hace unos días, en una de esas tardes libres de sábado que parecen eternas, salí a caminar y terminé andando por las mismas calles que cuando tenía 13 años y me escapaba de casa para ir a rentar siempre las mismas películas.
Inevitablemente terminé frente a la tienda de desinfectantes.
Si pudiera viajar en el tiempo me dedicaría a advertir a todos que en el futuro los videoclubs y en esencia todos los lugares que amamos, se convertirán en farmacias, tiendas de autoservicio o condominios desolados.
Pero la pesadilla no acabó ahí. Ya entrado en mi nostálgico paseo, decidí seguir andando y ver qué había en donde estuvieron algún día Videocentro y Macrovideocentro porque antes de que Blockbuster existiera, ellos solían ser la estrella de la historia. ¡Sorpresa!. Cuando llegué, mi teoría sobre que todo se convierte inevitablemente en farmacia, se confirmó.
Entonces regresé a casa y me puse a hacer otras cosas, aunque después de un buen rato concluí que la causa de mi nostalgia no era por echar en falta un videoclub per se, sino que era más bien un desencanto disfrazado por estar viviendo en esta maldita y siniestra era de Netflix.
¿Por qué siniestra? Veamos, las situaciones pueden ser las siguientes:
a) Usted ha decidido hacer absolutamente nada en su tarde-noche de sábado. Lo necesita. Lo merece.
Entonces recuerda los tantos sábados en que por la tarde se aventuraba al videoclub a ver qué se le pegaba, o si acaso había por suerte algún estreno. Hoy, está de más decirlo, ya no puede hacerlo, porque lo que encontraría en el lugar mencionado sería una tienda en donde venden desodorantes para baño.
Ocupa entonces el mismo tiempo que hubiese ocupado en ir a Videocentro, en tomar decisiones. Primero, la de qué pedir en Uber Eats para acompañar su noche de película. El proceso se alarga. Es tedioso. Las fotos de comida de todos los lugares son buenas. Sin embargo, hemos fracasado lo suficiente en veces anteriores como para sospechar que muy posiblemente esa comida coreana no esté tan buena como su foto y descripción lo dicen.
Al final, nos vamos a lo seguro. Pedimos tacos. Los tacos nunca fallan. Un taco malo sigue siendo un taco.
Superando esa difícil decisión, abrimos Netflix y comenzamos el otro tedioso proceso de decidir cuál película o serie veremos esa noche.
Resultado: de ver tantos trailers nos quedamos dormidos.
Despertamos al día siguiente. Cansados, doloridos por haber dormido en el sillón con la cabeza en una posición inhumana. Al del Uber Eats, por cierto, nunca le abrimos.
b) Nos saltamos el paso del Uber Eats porque comimos tarde y demasiado. Entonces vamos directamente a Netflix. Mientras hurgamos en los pasillos virtuales, recordamos una película que nos apetecería ver. Nada complicado, algo para un sábado, digamos, Volver al futuro.
Iniciamos la búsqueda. Netflix no la tiene, el convenio con la productora se ha vencido. La mente humana funciona de una forma curiosa: cuanto más lejos de conseguir la película, más la necesitamos. Así funciona.
Vamos a Amazon Prime, donde resulta que también tenemos una cuenta, pero sólo encontramos la segunda parte de Volver al futuro, que es, a todas luces, mejor que las otras dos, pero pasa que hoy justo no queremos ver exactamente esa.
Así que googleamos. Resulta que la película, por alguna razón milagrosa, la encontramos en iTunes Store (es por estas veces que evaluamos cancelar también el HBO Go). 100 pesos por rentarla en 4k, por 90 días, o tres días más a partir de la primera reproducción.
Nos duele el codo, pero decidimos hacerlo. Porque es sábado, porque no hay nada más que hacer. Cuando por fin se hace el cargo a nuestra tarjeta, descubrimos que el Internet es pésimo, y que con suerte la descarga se completará en unos meses. Sería una sorpresa que el Internet funcionara de manera óptima.
Vemos que no hay posibilidad alguna de que la barra que indica la velocidad de descarga se llene más rápido. Entonces vemos si acaso estará en YouTube, lo cual equivaldría en no ir al Blockbuster, sino al puesto de piratería de la 16 de Septiembre, en El Carmen.
La película está, pero doblaba al español ibérico. Ni muerto la vería en español ibérico.
Entonces, en lo que se descarga en iTunes, prendemos la tele, cambiamos de canal.
Nos quedamos dormidos. Despertamos al día siguiente. Cansados, doloridos por haber dormido en el sillón, con nuestra cabeza en una posición totalmente inhumana.
Un nuevo día comienza.
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POST SCRIPTUM
Esos que van a la zona VIP de las luchas, ¿también comen en plato de oro?
