El gabinete de seguridad de Israel aprobó un plan para tomar el control total de Gaza, decisión que intensifica la ofensiva militar iniciada tras los ataques de Hamás en 2023.
Este anuncio, confirmado por la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu, ha generado una ola de preocupación internacional, así como la oposición frontal de familias de los rehenes aún cautivos.
Netanyahu declaró a Fox News que no busca gobernar Gaza, sino garantizar un perímetro de seguridad. Sin embargo, indicó que su gobierno sí tomará control militar total del territorio.
Con esta medida, Israel pretende neutralizar a Hamás, argumentando que su presencia impide una “buena vida” a los civiles palestinos y representa un riesgo directo para la seguridad israelí.
La Franja de Gaza es un territorio de 365 kilómetros cuadrados donde viven aproximadamente dos millones de personas, muchas de ellas en condiciones humanitarias precarias desde hace más de una década.
Durante la aprobación del plan, manifestantes exigieron frente a la oficina del primer ministro en Jerusalén un acuerdo urgente para la liberación de los 49 rehenes que permanecen retenidos.
El grupo islamista Hamás acusó al gobierno israelí de utilizar la ofensiva como una excusa para sacrificar a los rehenes y seguir una agenda de carácter ideológico y extremista.
Netanyahu, sin embargo, ha insistido en que su objetivo es desmantelar las capacidades operativas de Hamás y entregar el control del territorio a “fuerzas árabes responsables”.
Mientras tanto, familiares de los cautivos realizaron una simbólica travesía marítima desde Ascalón hasta la frontera con Gaza, intentando acercarse, al menos simbólicamente, a sus seres queridos.
Desde el ataque de octubre de 2023, 251 personas fueron secuestradas por Hamás. El ejército israelí estima que 27 de los rehenes han fallecido en cautiverio.

