Transparencia
La cancelación de la comparecencia de la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado (CDH), Rosa Isela Sánchez Soya, no es un simple ajuste de agenda. Es, más bien, un síntoma de la fragilidad con la que se ejerce la rendición de cuentas en uno de los organismos que, por definición, debería encarnar la defensa de los derechos fundamentales frente al poder. El anuncio previo del diputado local de Morena, Roberto Zataráin, sobre la comparecencia, generó expectativas legítimas. No se trataba de un acto protocolario, sino de un ejercicio necesario para esclarecer la acusación de que la CDH apenas resuelve el 0.7 por ciento de los posibles casos de violaciones a las garantías individuales, cifra dada a conocer por el rector de la Ibero Puebla, Alejandro Guevara Sanginés. Sin embargo, el Congreso optó por el repliegue. La justificación: la asistencia de la titular de la CDH a un evento que también fue pospuesto. En un contexto de vulneraciones sistemáticas de derechos, la debilidad de los contrapesos institucionales es un lujo que Puebla no puede permitirse. La autonomía de la CDH no debe confundirse con impunidad e inmunidad frente al escrutinio público. Por el contrario, exige mayor transparencia y voluntad de diálogo. De lo contrario seguiremos preguntando ¿por qué la Comisión resuelve tan pocos casos? ¿Será?
Pragmatismo
La reciente solicitud del senador Néstor Camarillo Medina para ser considerado en una eventual candidatura a la gubernatura por Movimiento Ciudadano en 2027, expuso la lógica del pragmatismo sin memoria que domina buena parte de la clase política poblana. Camarillo Medina se presenta como un actor dispuesto a “sumar y multiplicar” desde cualquier trinchera, incluso desde la más modesta. Sin embargo, ese mensaje contrasta con un pasado político que no puede ignorarse. El hoy senador llegó a la Cámara Alta bajo las siglas del PRI, partido que incluso dirigió en Puebla, y al que abandonó no sin polémica, acusado por sus propios correligionarios de haber utilizado el liderazgo partidista con fines personales. Su tránsito hacia MC se inscribe en la recurrente práctica del reciclaje de cuadros políticos que, tras agotar capital en un partido, buscan posicionarse en otro bajo el discurso de la renovación y la libertad ideológica. En este contexto, su llamado a fortalecer a MC como “segunda fuerza política” en el estado suena más a una estrategia de supervivencia personal que a una convicción programática sólida. ¿Será?
Velocidad
El anuncio de la Secretaría de Movilidad y Transporte sobre un posible rediseño de la Vía Atlixcáyotl llega con cautela, después de la muerte de dos mujeres atropelladas la semana pasada. No se trata de una percepción ciudadana, sino de una crisis de seguridad en una de las arterias más importantes de la capital. Mientras el Gobierno espera la conclusión del diagnóstico para decidir si se colocan topes o reductores de velocidad, los siniestros continúan acumulándose. A la par, los operativos contra arrancones parecen más un intento de contención. La Vía Atlixcáyotl exige una visión distinta, que incluya un transporte público moderno, que reste carriles destinados a los automóviles, con la rehabilitación de la ciclopista, más allá de operativos temporales o estudios técnicos, porque la burocracia también cobra vidas. ¿Será?

