Con el inicio de un nuevo año, millones de personas formulan propósitos de Año Nuevo como mejorar la salud, ahorrar dinero, aprender algo nuevo o cambiar hábitos. Sin embargo, diversos estudios confirman que gran parte de estas metas se abandonan incluso antes de febrero. La clave, advierten especialistas, no está en proponerse más cosas, sino en saber cómo cumplirlas.
De acuerdo con la Gaceta de la UNAM, la experta en intervención clínica Liliana Guzmán Álvarez, de la Facultad de Psicología, explica que uno de los errores más comunes es establecer metas poco realistas, influenciadas por emociones como tristeza, euforia o presión social típica del cierre e inicio de año.
En la misma línea, la profesora María Martina Jurado Baizabal señala que la mala planeación es otro factor determinante: muchos objetivos carecen de un porqué y un para qué, lo que facilita la procrastinación, la falta de compromiso y la búsqueda de pretextos. Estas conductas, lejos de ser inofensivas, pueden generar frustración, ansiedad y baja autoestima.
Entre las principales recomendaciones destacan: dividir las metas en pasos pequeños, establecer rutinas y horarios, rodearse de redes de apoyo, no temer a los cambios y, sobre todo, ajustar los objetivos sin abandonarlos. Cumplir los propósitos no depende únicamente de la fuerza de voluntad, sino de una estrategia clara, constancia y adaptación. Así, lo que inicia como un deseo con las 12 uvas puede convertirse en un logro real al final del año.

