Esperanza

A 10 años de la desaparición de Paulina Camargo Limón, la esperanza de su familia sigue sostenida en la ciencia y en la exigencia de justicia. El reciente traslado de sus padres a Xalapa, Veracruz, acompañados por la Comisión de Búsqueda de Personas de Puebla, revela la persistencia de la familia que ha sorteado los obstáculos de un sistema forense y judicial que avanza con dolorosa lentitud.

La posible coincidencia de restos óseos femeninos con características similares —entre ellas, el uso de brackets y la temporalidad— reabrió la expectativa de hallazgo. La espera de los resultados de ADN, tras estudios odontológicos, antropológicos y genéticos, se convierte en el último recurso para una familia marcada por la incertidumbre y la revictimización.

Las palabras de Rocío Limón, madre de Paulina, reflejan el cansancio frente a la desinformación y las versiones falsas que dañaron la dignidad de la víctima. El proceso judicial permanece estancado por recursos legales del principal implicado, José María N, profundizando la impunidad. El caso es recordatorio de la deuda del Estado con las desaparecidas. ¿Será?


Sin avances

El retiro de las fichas de búsqueda del Árbol de la Esperanza, en el zócalo de Puebla, fue un acto de denuncia para miles de familias. María Luisa Núñez, vocera de Voz de los Desaparecidos, evidenció que las carpetas de investigación siguen estancadas.

La inacción ministerial reduce las posibilidades de localización con vida y profundiza el sufrimiento. La desaparición de personas no puede normalizarse ni limitarse a fechas simbólicas. Mientras no haya acciones concretas, las víctimas siguen solas. ¿Será?


Mucho frío

La llegada del frente frío número 27 expone la vulnerabilidad social ante temperaturas de hasta cuatro grados centígrados en comunidades como San Miguel Canoa, Xonacatepec, Azumiatla y Guadalupe Tecola.

El llamado del Gobierno municipal a proteger a niñas, niños y adultos mayores es pertinente, pero evidencia la desigualdad en acceso a vivienda, calefacción y salud. El frío es un problema social, no solo meteorológico. ¿Será?

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