La represión en Irán contra manifestaciones sociales dejó al menos 648 personas muertas, según la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, lo que incrementó la presión internacional sobre el régimen.

Las protestas en Irán iniciaron hace dos semanas tras el encarecimiento del costo de vida, pero rápidamente se transformaron en un desafío directo al sistema teocrático instaurado en 1979.

La organización defensora de derechos humanos documentó además miles de heridos y advirtió que el número real de víctimas podría ser mayor debido a la censura informativa.

Entre los fallecidos confirmados se encuentran nueve menores de edad, lo que ha generado una ola de condenas por parte de organismos internacionales y gobiernos occidentales.

Defensores de derechos humanos señalaron que el corte de internet en Irán, vigente desde el 8 de enero, busca impedir la difusión de la violencia estatal contra los manifestantes.

A pesar de las restricciones, videos e imágenes filtradas muestran concentraciones masivas en Teherán y otras ciudades clave del país.

En paralelo, las autoridades iraníes promovieron contramanifestaciones en respaldo a la República Islámica, con miles de asistentes ondeando banderas nacionales.

El líder supremo Alí Jamenei calificó estas movilizaciones como una advertencia directa a Estados Unidos y a sus aliados internacionales.

Desde Washington, el presidente Donald Trump anunció sanciones comerciales contra Irán, incluyendo un arancel del 25% a países que comercien con Teherán y con EU.

China, Turquía e Irak figuran entre los principales socios comerciales iraníes afectados por la medida anunciada.

Trump reiteró que existen “opciones muy fuertes”, sin descartar acciones militares, aunque reconoció la existencia de un canal de comunicación con Irán.

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