Eran casi las 8:00 horas de la fría mañana del 12 de enero de 2026, cuando alumnas y alumnos de los distintos niveles escolares se alistaban para volver nuevamente a su rutina diaria. Un pensamiento predominaba en su mente: las vacaciones habían llegado a su fin.
Tras casi un mes de receso, finalmente las aulas de diversos planteles educativos en la capital poblana volvieron a abrir sus puertas para recibir a su alumnado, como parte del seguimiento puntual al calendario oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
En las calles, la ciudad comenzó a cobrar vida con la presencia de padres y madres de familia que salieron nuevamente a dejar a sus hijas e hijos a la escuela, así como de estudiantes universitarios que retomaron sus traslados habituales.
https://whatsapp.com/channel/0029VaE1iV22975FVy9QXt3J
Entre las instituciones que recorrió 24 HORAS, el Centro Cultural Jalil Gibrán, ubicado en la 11 Sur y Cúmulo de Virgo, recibía a sus estudiantes con entusiasmo. Aunque el frío se hacía presente, la calidez de los maestros y del personal administrativo se percibía desde el ingreso del alumnado.
En tanto, docentes de primaria, secundaria y bachillerato ya habían preparado sus salones para el inicio de clases.
Al interior del plantel ingresaban alumnos con mochilas, loncheras y material didáctico, mientras sus familiares se retiraban para incorporarse nuevamente a las calles, ahora inundadas por el tráfico vehicular cotidiano.
Desde el Centro Cultural Jalil Gibrán, la maestra responsable del Club de Medios, Fernanda López, destacó que el regreso presencial fortalece la creatividad, la expresión y el trabajo en equipo, retomando proyectos audiovisuales y periodísticos.
“Volver a verlos en el aula nos recuerda la importancia de estos espacios educativos”, señaló.
En el Bachillerato General Jean Piaget, ubicado en la colonia Clavijero, el personal docente se encontraba listo tras una semana de consejo técnico.
Una docente de nivel medio superior compartió que el inicio del semestre permite renovar energías y reforzar el compromiso educativo, pese a las bajas temperaturas.
De esta manera, entre el frío matutino, el tráfico y la expectativa de nuevos aprendizajes, Puebla retomó su ritmo escolar, marcando el inicio de un nuevo periodo académico.

