La escudería Red Bull Racing presentó en Detroit su nuevo monoplaza 2026 de Fórmula 1, en un evento que marcó el inicio de una etapa histórica junto a Ford. El escenario elegido fue la icónica Michigan Central Station, donde los bólidos sustituyeron a los trenes ante cientos de invitados y medios internacionales.
A menos de dos meses del arranque del calendario, con el Gran Premio de Australia programado para el 7 de marzo, la atención se centra en los cambios radicales del reglamento 2026. Las nuevas normas buscan autos más ligeros y compactos, con modificaciones aerodinámicas profundas y un salto decisivo en la electrificación de las unidades híbridas, incrementando la aportación de energía eléctrica.
El neerlandés Max Verstappen, decidido a recuperar el título, reconoció que el proceso de adaptación será clave. “Hay muchas incógnitas; el motor y el auto cambian de forma importante”, señaló. La motivación, subrayó, “es muy alta”, aunque anticipa días intensos de pruebas para entender dónde está el mayor rendimiento.
La alianza Red Bull–Ford cobra especial relevancia tras la salida de Honda y el desarrollo interno del motor. El regreso de Ford a la Formula 1 ocurre después de 22 años de ausencia, elevando la expectativa técnica y competitiva.
El desafío es mayor luego de que en 2025 Lando Norris y McLaren cortaran la racha de cuatro títulos consecutivos de Verstappen. Con 2026 a la vuelta de la esquina, Red Bull apuesta fuerte para volver a la cima.

