La Fórmula 1 avanza hacia una de las transformaciones más profundas de su historia. La temporada 2026 marcará un antes y un después con nuevos monoplazas, una reglamentación renovada y una apuesta firme por la energía eléctrica, sin abandonar por completo la combustión interna.
Desde la llegada de los motores híbridos en 2014, la categoría ha evolucionado de forma constante. En 2026, el tradicional V6 se mantendrá como base, pero ahora la parte eléctrica será igual de determinante en la estrategia de carrera. A esto se suma el uso de combustible 100% sintético, desarrollado a partir de dióxido de carbono extraído de desechos, un paso clave hacia la neutralidad de carbono.
En el apartado técnico, el motor de combustión entregará cerca de 400 kW, mientras que el sistema eléctrico —MGU-K y batería— aportará otros 350 kW, tres veces más que en 2025. La batería deberá recargarse principalmente en las frenadas, aunque será cuatro veces más eficiente que en temporadas anteriores.
El objetivo competitivo es claro: mejorar los duelos en pista. Por ello, los nuevos autos serán más pequeños y ligeros, con un peso mínimo de 770 kilogramos, 30 menos que el modelo previo. El antiguo DRS desaparece y será sustituido por un sistema de overtake, que permitirá desplegar potencia extra cuando un piloto esté a menos de un segundo de su rival. Además, el boost energético podrá usarse en cualquier punto del circuito para atacar o defender posición.
La parrilla también crecerá con la llegada de Cadillac, que debutará como undécimo equipo, con Sergio Pérez y Valtteri Bottas como pilotos. La Pirelli mantendrá los neumáticos de 18 pulgadas, aunque más estrechos para reducir peso y resistencia.
Con 24 carreras, alerones móviles y menor carga aerodinámica, la F1 2026 promete ser la temporada más tecnológica, sostenible y competitiva de la era moderna.

