La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció que el Gobierno federal pasó dos horas sin certeza sobre posibles sobrevuelos de aviones militares de Estados Unidos en territorio nacional, luego de que la Administración Federal de Aviación (FAA) emitiera una alerta a aerolíneas comerciales por “actividad militar” en zonas de América Latina.

Durante su conferencia matutina, Sheinbaum explicó que tras el aviso se activó comunicación inmediata con la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Defensa Nacional y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), dependencia responsable del enlace con la FAA. Finalmente, la SICT informó que no existieron sobrevuelos militares en territorio mexicano, y que las aeronaves detectadas se encontraban en aguas internacionales.

La polémica escaló tras confirmarse el aterrizaje de un avión C-130J Super Hércules de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en el Aeropuerto Internacional de Toluca. La Presidenta aclaró que no transportaba tropas, sino que se trató de una misión de capacitación, por lo que no requirió autorización del Senado.

Sin embargo, legisladores de oposición como Federico Döring y Marko Cortés cuestionaron la falta de transparencia, al advertir que la Constitución exige informar cualquier presencia militar extranjera. En contraste, desde el oficialismo, Ricardo Mejía Berdeja solicitó un informe detallado del Gabinete de Seguridad.

El académico Rubén Montes, de la Universidad de Guadalajara, advirtió que la incertidumbre de dos horas dejó a México en una posición vulnerable, al enviar un mensaje de debilidad en la defensa del espacio aéreo, tanto a actores criminales como a gobiernos extranjeros.

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