El hallazgo de dos nuevos cuerpos entre los restos de los trenes que colisionaron en el sur de España elevó este jueves el saldo a 45 personas muertas.
Las autoridades confirmaron que esta cifra podría ser la definitiva, al no existir denuncias activas de personas desaparecidas tras el accidente ferroviario.
El coronel Fernando Domínguez, jefe de Criminalística de la Guardia Civil, informó que sólo resta identificar los cuerpos localizados recientemente.
“Si la identificación coincide con las dos personas pendientes, se dará por concluido el dispositivo de búsqueda”, explicó en rueda de prensa.
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Los trabajos de investigación continúan en la localidad de Adamuz, provincia de Córdoba, donde ocurrió la tragedia el pasado domingo.
Se trata del peor accidente ferroviario en España desde 2013, cuando un descarrilamiento en Santiago de Compostela dejó 80 víctimas mortales.
El siniestro ocurrió cuando los últimos vagones de un tren del operador privado Iryo descarrilaron en la ruta Málaga–Madrid.
Dos vagones quedaron sobre la vía contraria justo cuando circulaba un tren de Renfe, que viajaba de Madrid a Huelva.
El tren de la compañía pública impactó contra los vagones descarrilados, provocando una colisión frontal de grandes dimensiones.
Los investigadores descartaron inicialmente exceso de velocidad y error humano, ya que ambos trenes circulaban por un tramo recto.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, afirmó que se analiza la infraestructura ferroviaria como posible causa del accidente.
“Estamos ante un suceso muy extraño y una investigación compleja”, reiteró el funcionario español.
Mientras tanto, España permanece de luto, y las familias de las víctimas comenzaron los funerales.
El 31 de enero, el Estado rendirá un homenaje oficial en Huelva, ciudad de origen de varias víctimas.

