El Grupo Fitch Ratings lanzó una advertencia clave sobre el futuro del T-MEC, al anticipar un escenario en el que México podría quedar condicionado a aranceles discrecionales, aun cuando el tratado continúe formalmente vigente.
De acuerdo con el análisis de la calificadora, la próxima revisión del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá podría derivar en lo que denominan una “fase zombi”: un tratado con reglas escritas, pero sin fuerza operativa real. Este panorama implicaría que, pese a su existencia legal, el T-MEC perdería capacidad para ofrecer certidumbre a los mercados.
Todd Martínez, director senior y codirector de la calificadora, señaló que el escenario más probable es que Washington mantenga reservas constantes sobre la aplicación del tratado. Esta postura abriría la puerta a decisiones unilaterales que afectarían directamente al comercio regional, debilitando la confianza de inversionistas y empresas.
El impacto no sería menor. Fitch advierte que esta incertidumbre regulatoria limitaría seriamente el potencial del nearshoring, una de las principales apuestas económicas de México en los últimos años. Sectores como manufactura, autopartes y exportaciones podrían enfrentar mayores costos y menor previsibilidad en sus operaciones.
Para los analistas, el mensaje es claro: aunque el T-MEC no desaparezca, su debilitamiento práctico representa un riesgo estructural para la economía mexicana. La posibilidad de aranceles discrecionales y reglas poco claras podría frenar decisiones de inversión estratégica en un momento clave para el país.

