Kanye West regresó a México tras casi 18 años de ausencia y ofreció un concierto histórico en la Monumental Plaza de Toros CDMX, calificado por sus seguidores como una auténtica obra de genio musical.
El rapero estadounidense logró una conexión total con el público mexicano, quienes celebraron su retorno con ovaciones constantes durante una presentación cargada de energía, nostalgia y potencia artística.
La producción del concierto fue minimalista, pero impactante. La plancha del recinto permaneció completamente libre, permitiendo que Ye dominara el espacio con su sola presencia escénica.
Sin grandes escenografías, el espectáculo apostó por un concepto visual sobrio, luces estratégicas y una ejecución musical que mantuvo al público hipnotizado de principio a fin.
Uno de los momentos más emotivos fue la aparición de North West, hija mayor del artista, quien debutó en los escenarios de Ciudad de México junto a su padre.
North acompañó a Kanye durante la interpretación de “Only One” y reapareció al cierre del concierto para despedirse durante “Runaway”, provocando una ovación generalizada.
El setlist recorrió distintas etapas de la carrera del rapero, incluyendo clásicos como “Stronger”, “Flashing Lights”, “Power” y “Runaway”, además de temas recientes.
Canciones como “Heartless”, “Black Skinhead” y “All of the Lights” reafirmaron la influencia de Kanye West en la historia del hip hop y la música contemporánea.
El concierto confirmó el impacto cultural de Kanye West en México, donde miles de asistentes celebraron una noche que quedará marcada en la memoria colectiva.
Con este regreso, el artista reafirma su estatus como una de las figuras más influyentes de la música global y deja abierta la posibilidad de futuros proyectos en el país.

