La Secretaría de Seguridad Ciudadana y Protección Civil, a través de su Dirección de Seguridad Vial, lanzó un llamado contundente a los motociclistas: usar correctamente el casco de seguridad puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Lejos de ser un simple requisito administrativo, este elemento de protección reduce de manera significativa el riesgo de lesiones graves y mortales durante un accidente.
Especialistas en seguridad vial coinciden en que la cabeza es la zona más vulnerable en un percance. Un impacto directo o una caída sin protección puede provocar traumatismos irreversibles. En contraste, el casco certificado absorbe la energía del golpe y disminuye hasta en un alto porcentaje la probabilidad de fallecimiento, siempre que esté bien colocado y abrochado.
Aunque el Reglamento de Tránsito establece su uso como obligatorio, las autoridades subrayan que el verdadero valor del casco está en la prevención. Conducir una motocicleta implica asumir riesgos inherentes, pero también tomar decisiones responsables que protejan la integridad propia y la de terceros. Evitar sanciones es importante, pero salvar vidas lo es aún más.
El respeto a las normas no solo beneficia al conductor; también contribuye a una movilidad más ordenada y segura para peatones, ciclistas y automovilistas. En un contexto donde el parque vehicular de motocicletas sigue creciendo en Puebla, reforzar la cultura de prevención es urgente.
Autoridades reiteraron que usar casco no es una opción, es una acción fundamental para reducir accidentes, evitar tragedias y construir calles más seguras para todas y todos.
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