En los bosques del municipio de Ocuilan, en el corazón del Estado de México, la lucha contra la tala clandestina se mantiene activa con un despliegue permanente de la Guardia Nacional. Entre oyameles y pinos verdes, las autoridades federales buscan contener un delito ambiental que por años ha deteriorado la biodiversidad y la estabilidad social de la región.

El operativo se realiza en coordinación interinstitucional con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Probosque y la Fiscalía General de la República, entre otras dependencias. El objetivo es claro: cerrar el paso a las redes organizadas que lucran con la explotación ilegal de los recursos forestales.

Al frente de estas acciones se encuentra el coronel Jesús Lucio Acosta, quien ha documentado que los talamontes cortan más árboles de los que pueden transportar, dejando extensas zonas devastadas. De acuerdo con la autoridad, estos grupos utilizan comunicación por radio y bloqueos carreteros para retrasar los operativos y proteger aserraderos clandestinos.

Pese a la resistencia, los resultados comienzan a reflejarse. Durante 2025, se reportó la detención de 19 personas, el aseguramiento de 25 vehículos, así como 19 inmuebles utilizados como centros ilegales de procesamiento y acopio de madera.

Más allá de los aseguramientos, la estrategia incluye campañas de reforestación y participación comunitaria, donde niñas y niños aprenden que la protección ambiental es una responsabilidad compartida. Así, el combate a la tala ilegal en Ocuilan no solo busca sancionar, sino restaurar el equilibrio ecológico y social de la sierra mexiquense.

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