El farderismo en Puebla se ha convertido en una práctica recurrente, en la que participan personas de todas las edades, desde niños hasta adultos mayores. De acuerdo con la empresa de protección de activos Alto México, durante 2025 el robo hormiga registró una tendencia sostenida al alza en el estado, con un incremento más marcado en el segundo semestre del año pasado.
En ese contexto, la entidad poblana concentró el tres por ciento del total de incidentes de farderismo registrados a nivel nacional durante 2025. La red de Alto México detectó un total de 694 casos en el estado, de los cuales 266 derivaron en la detención de los responsables, mientras que 428 ocurrieron sin detenidos. Con estas cifras, Puebla se ubicó en el onceavo lugar nacional en incidencia delictiva dentro del sector retail (comercio minorista).
Según el análisis de la empresa, los municipios con mayor número de atracos fueron Coxcatlán y la capital poblana. Además, se advierte que a comienzos de 2025 se registró un incremento superior al 50 por ciento en comparación con 2024, lo que evidenció una evolución del delito: pasó de ser cometido de forma individual a ejecutarse mediante bandas organizadas.
NIÑOS COMETEN ATRACOS
José Armando Reyes, gerente legal de Alto México, señaló que los modos de operación de los farderos cambian constantemente. Antes, los responsables simulaban ir acompañados de niños para ocultar productos entre cobijas o carriolas. “Hoy en día ya no lo esconden; incluso sacan la mercancía a la vista, en carritos de autoservicio, con la intención de que pase desapercibida o de que se piense que ya fue pagada”, explicó en entrevista.
También se ha detectado el uso directo de menores de edad, quienes reciben instrucciones precisas para tomar productos y salir de las tiendas sin levantar sospechas. En otros casos, los adultos ingresan con los menores y fingen no percatarse de que introducen mercancías en sus mochilas, para después huir con diversos artículos. “Hay edades en las que no se les puede procesar legalmente. Los menores que ingresan solos suelen tener entre ocho y 10 años”, reconoció.
El especialista en Derecho agregó que existen organizaciones de farderos que recorren distintas tiendas para sustraer productos específicos, los cuales son vendidos en el mercado negro, principalmente en tianguis y mercados. “Los farderos establecen rutas y cuentan con una organización definida. Diversifican a los integrantes: hoy entra una persona a una tienda y al día siguiente otra distinta. Se van rotando entre sí, aunque también hay quienes operan de manera individual”, concluyó José Armando Reyes.
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