En medio de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo un encuentro clave con su homólogo estadounidense, Howard Lutnick, para abordar los 12 puntos prioritarios que México ha colocado sobre la mesa, con énfasis en aranceles al acero y aluminio e industria automotriz.

El funcionario calificó como “disfuncional y costoso” el actual esquema arancelario, al advertir que impacta la competitividad regional. La discusión gira en torno a la alineación de aranceles, una demanda estratégica para evitar que las diferencias acumuladas en los últimos años se traduzcan en desventajas para el sector automotriz mexicano, uno de los pilares de exportación del país.

En este contexto, Ebrard confirmó que concluyó la consulta pública bilateral, ejercicio que integró la opinión de más de 30 sectores productivos, sindicatos, industria agropecuaria y empresas vinculadas al comercio exterior. El resultado es contundente: no existe postura empresarial que se oponga a la ratificación del acuerdo comercial.

El mandato, explicó, es claro: continuar, perfeccionar y fortalecer el T-MEC. La revisión no implica ruptura, sino ajustes técnicos que permitan consolidar la integración productiva de Norteamérica frente a un entorno global marcado por tensiones comerciales y reconfiguración de cadenas de suministro.

Para Puebla, con fuerte presencia automotriz y manufacturera, el desenlace de estas negociaciones será determinante en términos de empleo, inversión extranjera y competitividad regional.

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