En medio del debate internacional por los minerales críticos y su papel en la transición energética, la presidenta Claudia Sheinbaum fue contundente: las reservas minerales pertenecen exclusivamente a México y no están sujetas a negociación, incluso ante escenarios como el T-MEC.
Durante su posicionamiento, la mandataria dejó claro que, aunque el país participa en foros multilaterales para definir criterios comunes sobre el suministro global, la soberanía sobre los recursos naturales es inamovible. “La explotación corresponde a México”, subrayó.
Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó que el interés nacional radica en garantizar estabilidad, certidumbre y acceso equitativo a minerales estratégicos, esenciales para sectores como la industria automotriz, el acero y la tecnología limpia. México —dijo— enfrenta un entorno de competencia geopolítica, por lo que mantenerse al margen sería un error.
Actualmente, el país forma parte de un grupo especial impulsado por la ONU para analizar acuerdos multilaterales en los próximos 60 días. Además, participa en mesas con Estados Unidos, América Latina, Iberoamérica e India, mientras se prepara una reunión con Canadá y más de 300 empresas interesadas en temas industriales y de suministro.
Ebrard reconoció que en territorio nacional no existen reservas de titanio, cromo y aluminio, lo que obliga a fortalecer alianzas estratégicas sin comprometer la Constitución. La prioridad, sostuvo, es que México no sea un actor pasivo en un tema que definirá el futuro económico y energético global.

