El Parque Ecológico Revolución Mexicana cumple 40 años de consolidarse como uno de los pulmones más importantes de la capital poblana, al ofrecer a sus visitantes diversas actividades recreativas y deportivas como paseos en lancha, ejercicio al aire libre, patinaje, ciclismo y juegos infantiles.
El 22 de febrero de 1986, el entonces gobernador Guillermo Jiménez Morales colocó la primera piedra del parque, marcando así la transformación del antiguo Campo Aéreo Militar Pablo L. Sidar, ubicado en la colonia Azcárate de Puebla capital, en un espacio dedicado a la convivencia familiar.
“Primero fue pista de aviación y después hicieron el Parque Ecológico. Cuando inició era sólo un terreno con una pista; con el tiempo le han ido agregando atracciones y mejorando las pistas y los lagos”, relató Guadalupe Martínez, adulta mayor que acude diariamente a caminar al lugar.
Con una extensión de 58 hectáreas, el parque cuenta con lago con patos, amplias áreas verdes, juegos infantiles, tirolesa, renta de lanchas y zonas para picnic, lo que lo convierte en un punto de encuentro para familias y deportistas.
Algunas actividades como el uso de brincolines, canchas de pádel, triciclos dobles y la tirolesa tienen un costo que va de los 35 a los 70 pesos.
Aunque los fines de semana es común ver a familias realizando días de campo, entre semana el parque también registra una alta afluencia de personas que acuden a correr, andar en bicicleta o simplemente disfrutar de la naturaleza, para leer o estudiar, según sea el caso.
Los visitantes consultados destacaron que este bosque urbano es seguro, ya que cuenta con cámaras de videovigilancia y la presencia constante de policías auxiliares, tanto en estacionamientos como en las áreas verdes. Además, motocicletas con torreta recorren los pasillos para brindar apoyo a los usuarios.
“Antes se escuchaba de robos con frecuencia, tanto alrededor como dentro del parque, pero desde hace años es seguro. Sí hay vigilancia y constantemente están haciendo recorridos”, comentó Marco Alejandro, ciclista.
Por su parte, jóvenes usuarios resaltaron que este espacio recreativo dispone de áreas especiales para patinaje y patineta, lo que lo distingue de otros lugares.
“Está muy bien porque tenemos áreas para practicar sin que nos estén pasando bicicletas o gente caminando. Hay rampas y circuitos que nos permiten entrenar con mayor seguridad”, señaló Jaime, quien acude cada tercer día con sus amigos.
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