La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó claro que la reforma constitucional para reducir las pensiones millonarias de exfuncionarios no alcanzará a las Fuerzas Armadas, al precisar que el ajuste se enfocará exclusivamente en cargos de confianza que hoy reciben beneficios considerados desproporcionados.
La mandataria confirmó que enviará al Senado una iniciativa para modificar el artículo 127 de la Constitución, con el objetivo de poner un tope a las llamadas “pensiones doradas” que, en algunos casos, superan el millón de pesos mensuales. Subrayó que el nuevo esquema establecería que ningún exservidor público pueda recibir más de la mitad del salario del titular del Ejecutivo federal.
“El propósito es terminar con los privilegios”, afirmó, al señalar que el país no puede sostener pagos de 300 mil o un millón de pesos al mes a exfuncionarios que ocuparon cargos por periodos breves.
El Gobierno federal calcula un ahorro cercano a 5 mil millones de pesos, recursos que serían destinados a los Programas del Bienestar, una de las banderas centrales de la actual administración.
Sheinbaum también puntualizó que el recorte no impactará a trabajadores sindicalizados ni a quienes cuentan con contrato colectivo. Tampoco se modificará el esquema de retiro del Ejército y la Marina, sectores que —dijo— cumplen funciones estratégicas para la seguridad nacional.
El debate ahora se trasladará al Senado, donde la propuesta promete generar discusión sobre el equilibrio entre derechos adquiridos y la política de austeridad republicana.

