La seguridad no debe abordarse únicamente mediante el uso de la fuerza o el aumento de la presencia policial, es necesario replantearla desde el diseño, uso y gestión de la ciudad, con el objetivo de reducir oportunidades delictivas y mejorar la percepción de seguridad, afirmó el urbanista Guillermo Bernal.

Tras los hechos violentos registrados en distintas regiones del país luego del abatimiento de El Mencho, situación que incrementó la preocupación ciudadana, el director ejecutivo de The Place Institute explicó que existe una diferencia fundamental entre seguridad y percepción de seguridad.

La primera se mide a través de estadísticas: incidencia delictiva, tipos de delitos y zonas con mayor registro; la segunda, en cambio, se construye diariamente en el espacio público: calles bien iluminadas, entornos activos y no abandonados, en sitios con presencia constante de personas y no completamente vacíos.

“Cuando coinciden condiciones urbanas vulnerables con oportunidades, es cuando se genera el delito”, puntualizó en entrevista con 24 HORAS.

EXPERIMENTAR LA SEGURIDAD

Como ejemplo, Guillermo Bernal detalló que una estrategia efectiva para la ciudad de Puebla debe sustentarse en tres ejes: diseño urbano, uso del espacio y gestión adecuada de las vialidades.

En materia de diseño, subrayó la importancia de crear calles continuas, sin “espacios muertos”; promover plantas bajas activas con comercio y servicios, así como evitar bardas ciegas que bloquean la visibilidad. A su juicio, la iluminación y la visibilidad influyen directamente en la manera en que las personas experimentan la seguridad.

Respecto al uso del suelo, destacó que la mezcla de actividades —vivienda, comercio y cultura— impide que determinadas zonas queden desiertas en ciertos horarios. “Donde conviven personas de distintas edades y con diversas actividades, disminuyen las oportunidades para delinquir”, afirmó.

En cuanto a la gestión, el urbanista señaló que implica garantizar el mantenimiento constante del espacio público, un transporte ordenado, estaciones sin puntos ocultos y comercio regulado.

FRAGMENTACIÓN SOCIAL

El urbanista advirtió que, en los últimos 30 años, la ciudad de Puebla ha crecido principalmente hacia la periferia sur y la zona de Angelópolis, privilegiando fraccionamientos cerrados y calles sin una clara vocación de uso. Este modelo, indicó, ha debilitado el tejido social y limitado la vida en el espacio público.

Ante ello, planteó la necesidad de consolidar el Centro Histórico y los barrios tradicionales, ampliando la actividad cultural y económica para evitar que queden vacíos durante la noche.

Asimismo, propuso fortalecer corredores estratégicos como la avenida Juárez y el bulevar 5 de Mayo, mediante mantenimiento permanente y transporte eficiente.

Guillermo Bernal subrayó que la seguridad pública no se resuelve únicamente con más rejas o cámaras de vigilancia.

“Fortalecer el tejido social, activar parques de escala barrial, mantener vivos los tianguis y mercados, y reducir la dependencia del automóvil puede incidir tanto en la disminución de delitos como en la percepción de inseguridad”, concluyó.

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