El peso mexicano sufrió un fuerte impacto por la guerra en Medio Oriente. La divisa alcanzó un pico de 17.87 unidades por dólar este martes.
La moneda nacional registró una depreciación del 2.21%. El nerviosismo de los inversionistas ante el conflicto en Irán generó una alta aversión al riesgo internacional.
El dólar estadounidense se fortaleció tras las tácticas bélicas de Donald Trump. Este impulso afectó directamente a divisas emergentes, posicionando al peso como una de las más golpeadas.
La caída es la más severa desde abril del 2025. Expertos de Banco Base señalan que la incertidumbre por el suministro energético mundial detonó esta venta masiva.
El riesgo de cierre en el estrecho de Ormuz preocupa a los mercados. Por esta zona transita el 20% del petróleo y gas natural consumido globalmente.
Los precios de los hidrocarburos se dispararon durante la sesión. El barril de crudo Brent superó los 85 dólares por primera vez en casi dos años.
En México, el Gobierno podría ajustar el IEPS para evitar gasolinazos. Sin embargo, esta medida implica reducir ingresos públicos o aumentar la deuda soberana.
Los mercados financieros vivieron un martes negro con pérdidas generalizadas. Las principales bolsas de Nueva York cerraron la jornada con retrocesos cercanos al uno por ciento.
El índice tecnológico Nasdaq y el S&P 500 cedieron ante la volatilidad. Los operadores temen que una escalada prolongada afecte la economía de Estados Unidos.
Las empresas navieras suspendieron travesías por el aumento en primas de seguros. El costo del gas europeo también alcanzó niveles récord no vistos desde el 2023.
La estabilidad del tipo de cambio dependerá de la evolución del conflicto. Analistas sugieren cautela ante posibles nuevas fluctuaciones en el mercado de divisas local.
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