Para Jorge Molina Larrondo, el petróleo acerca a Canadá al T-MEC. El país es la cuarta potencia mundial en reservas de crudo.
Posee 171 mil millones de barriles de petróleo probados actualmente. Esta riqueza energética es clave ante la inestabilidad en Medio Oriente.
El primer ministro Mark Carney mostró anteriormente distancia con Donald Trump. En Davos, Carney buscó acercamientos estratégicos con el gobierno de China.
Sin embargo, la región norteamericana necesita hoy las reservas canadienses. La cercanía geográfica garantiza seguridad ante los conflictos internacionales actuales.
Si la guerra con Irán se extiende, Trump buscará lazos firmes. El apetito por el crudo canadiense crecerá en la agenda de Washington.
Canadá produce crudo de mejor calidad que el de Venezuela. Su producto es comparable al petróleo extraído en Arabia Saudita hoy mismo.
Las elecciones de noviembre en Estados Unidos definirán el futuro comercial. El resultado del supermartes marcará el ritmo de las negociaciones regionales.
La revisión del T-MEC podría extenderse hasta el año 2027. Incluso, la ratificación final llegaría a inicios de 2028 según expertos.
Molina Larrondo afirmó que el tratado comercial va a sobrevivir. La vecindad regional obliga a mantener los lazos comerciales activos.
El acuerdo podría tener una reencarnación parecida a la actual. Se prevén partes bilaterales y trilaterales en el nuevo marco jurídico.
La negociación formal podría arrancar entre julio y agosto próximos. Todo depende de la estabilidad geopolítica y los precios del barril.
El análisis geoeconómico sugiere que el T-MEC es indispensable. México, Estados Unidos y Canadá están destinados a la cooperación energética.
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