Las irregularidades en el caso del feminicidio de Aline Reynoso Sánchez continúan al interior del Poder Judicial, denunció la familia de la víctima, al señalar retrasos en el proceso debido la constante postergación de audiencias dictadas por la jueza Laura Tlatelpa Ramos, para evitar que Antonio N, reciba una sentencia condenatoria.

Este 11 de marzo vence la medida cautelar de prisión preventiva impuesta al probable responsable del crimen, expareja sentimental de la joven médico, por lo que la representación legal de la familia, a cargo de la Fiscalía General del Estado (FGE), solicitará una prórroga de seis meses más para mantener dicha medida, confirmó en entrevista el padre de la víctima, Jared Reynoso.

En septiembre de 2025 el caso ya había entrado en la etapa de juicio oral; sin embargo, la defensa del imputado obtuvo un amparo para que se admitieran pruebas presentadas a su favor. Esta resolución provocó que el proceso se retrasara y que el tiempo establecido para la prisión preventiva oficiosa se consumiera sin que se haya emitido una sentencia. La familia Reynoso Sánchez busca que Antonio N reciba la pena máxima de 60 años de prisión por el delito de feminicidio.

“Desde esa última audiencia en la que nos dijeron que podrían pasar sus pruebas, no nos han informado ni resuelto nada. Ya está por vencerse la medida cautelar... No puede ser que en julio se cumplan tres años de que Antonio mató a mi hija y todavía no haya una sentencia”, señaló Jared Reynoso. El padre recordó que la jueza Laura Tlatelpa Ramos ha diferido las audiencias al menos siete veces.

Retienen pertenencias De acuerdo con Jared Reynoso, los padres de Antonio N aún mantienen en su poder diversas pertenencias personales de Aline, entre ellas su automóvil, título profesional y documentos oficiales.

Aline Reynoso vivía en concubinato cuando, el 9 de julio de 2023, tras una discusión, él presuntamente le inyectó cloruro de potasio, provocando su muerte. Posteriormente, Antonio N habría intentado simular un suicidio. De acuerdo con las investigaciones, utilizó dicha sustancia ya que puede pasar desapercibida en una necropsia; no obstante, dejó la jeringa visible y el cuerpo presentaba signos de violencia física.

“Antonio era muy celoso con mi hija. La vigilaba y la controlaba... En cambio, mi hija amaba la medicina. Era una joven que amaba la vida”, relató Jared Reynoso. A casi tres años del feminicidio de la doctora Aline Reynoso, su familia continúa exigiendo justicia y una sentencia contra el presunto responsable.

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