La captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset marca uno de los golpes más relevantes contra el crimen organizado en América Latina en los últimos años. El prófugo, considerado uno de los líderes del narcotráfico del Cono Sur, fue detenido la madrugada de este viernes en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, durante un amplio despliegue policial que culminó con su expulsión inmediata a Estados Unidos.
De acuerdo con autoridades bolivianas, la operación se ejecutó tras semanas de inteligencia y movilizó a cientos de agentes especializados. Durante el procedimiento también fueron arrestadas cuatro personas vinculadas al equipo de seguridad del capo criminal. Las autoridades confirmaron que el operativo se desarrolló sin enfrentamientos ni heridos.
Tras su captura, Marset fue trasladado al aeropuerto de Santa Cruz, donde agentes de la Drug Enforcement Administration (DEA) lo recibieron bajo estrictas medidas de seguridad. El presunto líder criminal fue llevado esposado y encadenado a un avión con matrícula estadounidense para enfrentar cargos ante la justicia de ese país.
Investigaciones internacionales señalan que Sebastián Marset dirigía una poderosa red de tráfico de cocaína, responsable del traslado de al menos 16 toneladas de droga hacia Europa, varias de ellas decomisadas en el puerto de Antwerp, Bélgica. Además, autoridades lo vinculan con operaciones de lavado de dinero y estructuras criminales transnacionales que operaban en varios países del continente.
El ahora detenido permanecía prófugo desde 2023 y era buscado por distintas agencias de seguridad. Estados Unidos incluso ofrecía una recompensa de hasta 2 millones de dólares por información que permitiera localizarlo.
Con esta detención, gobiernos de la región destacan el fortalecimiento de la cooperación internacional contra el narcotráfico, en un contexto donde el combate a las redes criminales se ha convertido en una prioridad de seguridad continental.

