Si con los aliados del PT y PVEM son tan rabiosos en las campañas de linchamiento en las redes sociales, panfletos y en lonas al estilo del narco, colgadas de los puentes, está claro y comprobado el comportamiento totalitario del obradorismo Morena Partido-Estado.

Lo observado en el comportamiento presidencialista voraz con la iniciativa de la reforma electoral, antes después de la derrota en la Cámara de Diputados, es una alerta a tiempo del sentido purga o limpia estalinista de Morena contra todo lo que sea disidencia.

Ocurrió también en España con el franquismo fascista durante la Guerra Civil y posterior a ella con la derrota de republicanos, comunistas y anarquistas: empezó la limpia al estilo de los Balcanes, para acabar de raíz contra quienes no pensaban como Franco.

Esas expresiones de intolerancia del oficialismo contras sus aliados electorales, exhibiéndolos con nombres, apellidos e imágenes, es lo más fascista que le he visto a los personeros de este régimen.

El extremo, como lo hicieron los priistas-morenistas como el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, fue colocar lonas con la imagen de diputados federales de ese estado con la leyenda ¡traidores a la patria!, con sello y estilo de la narcopolítica.

A esta campaña de linchamiento se unieron en Puebla medios tradicionales en sus versiones digitales señalando a “traidores” de los diputados federales del PT, Nora Escamilla y Antonio López, y al legislador del Verde, Antonio Gali López.

Una actitud deplorable para satisfacer la sed de venganza y linchamiento para ponerse a los pies de los dueños del poder político; un linchamiento al estilo de la idiosincrasia de los pueblos sin ley.

Desataron también en el estado, como en el resto de las entidades, como fue la orden desde el centro del mando político del oficialismo, los bots para acabar con sus aliados del PT y PVEM.

El castigo mediático digital al estilo moderno de la Santa Inquisición de Morena-4T contra sus aliados por no aprobar la reforma electoral constitucional de Claudia Sheibaum, porque de acuerdo con el PT y PVEM era regresiva a la democracia, es una expresión genética del exterminio de los “enemigos”.

Posterior a las campañas de desprestigio y linchamiento contra contados morenistas y legisladores del PT y PVEM en los estados, la madrugada del sábado 14 los representantes de Morena, PT y PVEM, junto con la comisión presidencial y Gobernación, acordaron ir junto en la Plan B de la reforma electoral en estados y municipios.

El colmo de la actitud totalitaria del régimen fue violar las líneas institucionales de la Presidencia a través de Gobernación para formular un acuerdo de interés de alianza partidista del partido oficial y los aliados, con la exclusión del resto de partidos políticos.

El Palacio Nacional es de todos los mexicanos, la presidenta es de todos los mexicanos, no es propiedad del partido oficial y sus partidos satélites.

Eso le criticaban al PRI cuando Morena era oposición, ahora no sólo lo hacen más grotesco en una reunión facciosa en el Palacio Nacional, a contrapelo del sistema de partidos políticos, ahora con el control del Poder Judicial.

Posterior a la campaña de linchamiento de Morena a los legisladores federales del PT y PVEM a quienes les soltaron a sus perros digitales a la caza de los “traidores”, ¿les van a decir ahora que ya no son tan “traidores” porque van juntos con el Plan B de la reforma electoral para “acabar con los privilegios” en los congresos locales y en los cabildos de los ayuntamientos?

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