La creciente tensión entre Irán y Estados Unidos ha comenzado a impactar directamente en el Mundial 2026, generando incertidumbre sobre la sede de algunos encuentros. El presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, dejó claro que su país mantendrá su participación en la justa, pero con una postura firme: “boicoteará a Estados Unidos, pero no al Mundial”.
El calendario oficial de la FIFA contempla que Irán dispute sus partidos de fase de grupos en ciudades estadounidenses como Los Ángeles y Seattle. Sin embargo, ante el contexto político y diplomático, ya se analizan alternativas para reubicar dichos encuentros, con México como principal opción.
En ese escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el país está listo para recibir a la selección iraní si la FIFA lo determina. La mandataria subrayó que México mantiene relaciones diplomáticas abiertas, lo que lo posiciona como un candidato viable para garantizar el desarrollo del torneo sin contratiempos.
La polémica se intensificó tras declaraciones de Donald Trump, quien sugirió que la selección iraní no debería viajar por razones de seguridad, lo que generó críticas internacionales y una respuesta tajante desde Teherán: ningún país puede excluirlos de la Copa del Mundo.
A esto se suman denuncias del gobierno iraní por supuestas trabas en la emisión de visados y apoyo logístico, lo que pone en duda la viabilidad de su estancia en territorio estadounidense.
Mientras tanto, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha insistido en que el calendario no sufrirá modificaciones, aunque las negociaciones continúan. La situación coloca al Mundial 2026 en el centro de un conflicto político global, donde el fútbol podría verse obligado a adaptarse a un escenario geopolítico cada vez más complejo.

