De Acatlán de Osorio a París
La presidenta municipal de Acatlán de Osorio, la morenista Lupita Bárcenas, es una usuaria constante de la plataforma Instagram, donde comparte aspectos de su vida personal y pública. Recientemente, la alcaldesa publicó un video en el que se le observa desayunando en la conocida cafetería Carette de París, Francia. Incluso mostró parte del menú, donde destacan un desayuno con champiñones por 19 euros o especialidades con trufa que alcanzan los 32 euros, es decir, alrededor de 650 pesos mexicanos. En redes sociales surgió una pregunta inevitable: ¿cómo puede una funcionaria municipal, cuyo salario difícilmente superaría los 45 mil pesos mensuales, costear no sólo un viaje a Europa, sino también consumos en uno de los sitios más exclusivos de la capital francesa? Pero la polémica no se limita a ese episodio. Lupita Bárcenas también ha difundido fotografías de su relación sentimental con Juan Alberto Domínguez, el marino encargado de la Dirección de Seguridad Pública Municipal. En la misma red social aparecen juntos en celebraciones y reuniones. En una de esas publicaciones, la propia alcaldesa escribió: “Gracias Dios por permitirme hacer todo lo que a mí se me da la gana”, una frase que generó incomodidad por lo que implica en términos de responsabilidad pública. Más allá de la vida privada de la funcionaria, lo que vuelve a colocarse en el centro del debate es la aparente incongruencia entre el discurso político de austeridad y el estilo de vida que algunas autoridades emanadas de Morena. La pregunta de fondo no es menor: ¿quién debe llamar a cuentas a una autoridad municipal cuando su conducta genera dudas razonables? ¿Su partido, las instancias de fiscalización, o la propia ciudadanía a través del escrutinio público? En tiempos donde la confianza en las instituciones es frágil, la congruencia entre el decir y el hacer no es un valor opcional, sino una exigencia básica del servicio público. Porque cuando esa congruencia se rompe, la credibilidad de todo un proyecto político también se erosiona. ¿Será?
La disciplina, en entredicho
Al ser cuestionado sobre el tema este miércoles, el secretario de Seguridad Pública estatal, Francisco Sánchez González, hizo un llamado al teniente de la Marina, Juan Alberto Domínguez, para que desempeñe sus funciones con estricto apego a la legalidad, en medio de versiones sobre una presunta relación sentimental con la alcaldesa Lupita Bárcenas. “Soy muy respetuoso de la vida privada de las personas”, señaló el vicealmirante; sin embargo, subrayó que el oficial “conoce perfectamente sus obligaciones y responsabilidades”, por lo que debe conducirse conforme a ellas. En ese mismo sentido, el funcionario admitió haber detectado un desempeño deficiente por parte del elemento, particularmente en un contexto donde la incidencia delictiva en el municipio de Acatlán de Osorio ha aumentado un 16.27 por ciento. Sánchez González explicó que mantiene reuniones periódicas con los mandos de la Marina encargados de la seguridad en distintos municipios del estado -en específico, los 25 que operan en coordinación con ayuntamientos-, a quienes ha insistido en la necesidad de actuar con institucionalidad y centrarse en sus tareas. No obstante, hasta el momento, el posicionamiento oficial se limita a un llamado de atención, sin que se haya anunciado la aplicación de sanciones. En un escenario marcado por el incremento de la violencia, la exigencia de resultados no debería quedarse en exhortos: la credibilidad de las instituciones también se construye a partir de decisiones firmes y coherentes con la responsabilidad pública que dicen asumir. ¿Será?
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