Un trágico tiroteo masivo sacudió a Shreveport, Luisiana, el pasado domingo 19 de abril. El saldo fue de ocho niños muertos a manos de un familiar cercano.
Las autoridades identificaron al atacante como Shamar Elkins, un especialista de la Guardia Nacional. El sujeto de 31 años asesinó a siete hijos y un sobrino.
Las víctimas tenían edades entre los 3 y 11 años. Elkins también disparó contra su esposa y la madre de tres de sus hijos antes de huir.
El agresor robó un vehículo y fue perseguido por la policía. Finalmente, los oficiales abatieron a Elkins cerca de las 6:29 de la mañana del domingo.
Investigaciones señalan que el perfil del atacante mostraba marcadores de violencia extrema. Elkins enfrentaba una separación conyugal inminente y crisis de salud mental.
Su esposa había solicitado el divorcio recientemente por infidelidad. Además, el militar tenía un historial de amenazas de muerte y un intento previo de suicidio.
Este suceso se clasifica como un familicidio o "aniquilador de familia". Esta modalidad implica el asesinato deliberado de varios miembros del núcleo familiar directo.
Datos del Gun Violence Archive sitúan este evento como el más mortífero del año. El 94% de estos perpetradores en Estados Unidos son hombres armados.
Expertos del FBI enfatizan la necesidad de identificar señales de alerta. Es vital detectar cuando una persona con acceso a armas entra en espiral depresiva.
El gobernador Jeff Landry anunció apoyo para los gastos funerarios de las víctimas. Los ocho niños serán sepultados juntos en una ceremonia comunitaria esta semana.
La comunidad de Shreveport colocó flores y peluches frente a la vivienda. Este caso reabre el debate sobre el control de armas y salud mental.
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