La animación mexicana necesita dejar de mirar hacia Estados Unidos y comenzar a fortalecer su propia identidad. Así lo afirmó Alejandra Pérez González, directora de Mi amigo el Sol, película que compite en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) dentro de la categoría de Largometraje Internacional de Animación.
Durante su participación en el encuentro cinematográfico, la realizadora señaló que el verdadero crecimiento del sector no depende únicamente de la técnica visual, sino de contar relatos sólidos y emocionalmente cercanos al público.
“Lo más importante es una buena historia, bien narrada y capaz de conectar con la gente”, sostuvo la cineasta, al subrayar que muchas producciones mexicanas cometen el error de intentar replicar el modelo de Hollywood, en lugar de desarrollar propuestas con esencia nacional.
La cinta Mi amigo el Sol apuesta precisamente por ese camino. La trama sigue a un padre que lucha por salir adelante, mientras la vida de su hija Xóchitl cambia radicalmente cuando uno de sus murales abre un portal hacia Tollan, el mundo de los dioses. Ahí es señalada como la elegida para convertirse en el Sexto Sol, mientras Tezcatlipoca busca manipular su destino para obtener ese poder.
Con una mezcla de mitología mexica, la fuerza del arte y los vínculos familiares, la producción busca posicionarse como una propuesta fresca dentro del cine animado nacional.
El reparto de voces incluye a Moisés Iván Mora, Ana Tena, Silverio Palacios, Humberto Solórzano y Erasmo Catarino. Además, la música suma la participación de Ximena Sariñana con el tema Lienzo en blanco.
Para Pérez González, el cine animado en México aún enfrenta grandes desafíos, pero avanza en la dirección correcta: construir historias propias con talento local y raíces culturales.

