Organizaciones defensoras de los animales reconocieron avances en los ámbitos legislativo y judicial orientados a erradicar las corridas de toros en el estado de Puebla; no obstante, advirtieron que aún persisten vacíos legales en el Congreso local que impiden garantizar una protección integral y efectiva.
Integrantes de la asociación estadounidense PETA y del Movimiento Animalista de Puebla (MAP) informaron sobre los progresos alcanzados, particularmente el freno judicial a la muerte de seres sintientes. Gabriel Ochoa Pérez, titular de Comunicaciones de PETA Latino, subrayó que los avances representan un paso importante hacia la eventual prohibición de la llamada fiesta brava en la entidad. Sin embargo, “es necesario que estas prácticas sean reconocidas, sin ambigüedades, como formas de maltrato animal”, puntualizó.
Los activistas celebraron la ratificación de resoluciones que mantienen suspendidos los espectáculos taurinos en Puebla capital, Zacatlán y Teziutlán desde el año 2022, lo que consideraron un precedente relevante en la defensa jurídica de los animales. Asimismo, destacaron como un logro significativo el hecho de que un Tribunal Colegiado haya reconocido la legitimidad de las asociaciones civiles para promover recursos legales, lo cual, explicaron, abre la puerta a la interposición de acciones jurídicas similares en todos los estados del país.
Por su parte, Leticia Gallardo Aguilar, titular del MAP, advirtió que estos avances podrían verse limitados si el Congreso del Estado no armoniza la Constitución local con la federal en materia de bienestar animal, con el objetivo de prohibir de manera clara, precisa y sin excepciones cualquier forma de maltrato. Ambas organizaciones señalaron que actualmente existe una deuda legislativa con diversas especies, entre ellas toros, roedores y caballos, que continúan siendo utilizados en espectáculos, investigaciones científicas y trabajos de carga.
En tanto, Ochoa Pérez reiteró que el reconocimiento de los animales como seres sintientes capaces de “sentir dolor, placer y emociones” obliga a replantear profundamente “las prácticas que impliquen sufrimiento”. El representante de PETA enfatizó que, aunque algunos sectores defienden la tauromaquia como una tradición cultural, este argumento no justifica la continuidad de actos que vulneran la integridad de los animales.
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