El Ayuntamiento de Puebla logró cerrar el capítulo del llamado “hoyo financiero” heredado por la administración de Adán Domínguez Sánchez, tras liquidar la mayor parte de una deuda que alcanzaba los 547 millones de pesos, aunque dejó fuera 80 millones por falta de sustento legal.
El titular de la Tesorería Municipal, Héctor González Cobián, confirmó que el gobierno encabezado por Pepe Chedraui Budib cumplió con todos los compromisos debidamente acreditados. Sin embargo, advirtió que existe un monto pendiente que no será cubierto, debido a la ausencia de respaldo jurídico y administrativo que valide dichas obligaciones.
Este escenario ha provocado que algunas empresas opten por no continuar con sus reclamaciones, mientras que otras podrían recurrir a instancias legales para exigir el pago, en un proceso que podría extenderse en tribunales.
El adeudo original, considerado uno de los más delicados en la administración municipal reciente, fue atendido principalmente mediante la recaudación del predial, lo que permitió sanear las finanzas públicas en tiempo récord.
Cabe recordar que este desbalance financiero también influyó directamente en la decisión del Cabildo de aprobar un crédito por 440 millones de pesos en abril pasado. De acuerdo con el alcalde, sin este pasivo heredado, no habría sido necesario recurrir a financiamiento adicional.
En 2025, el gobierno municipal detectó más de 400 expedientes pendientes, de los cuales solo una parte cumplía con los requisitos legales para ser liquidada. Tras un análisis exhaustivo, se determinó qué pagos procedían, evitando así un posible daño mayor a las arcas públicas.
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