La cuenta regresiva para el Mundial 2026 ya comenzó, pero en Guadalajara persisten problemas urbanos que generan inconformidad entre habitantes y ponen en duda la capacidad de la ciudad para recibir uno de los eventos deportivos más importantes del planeta.
Durante un recorrido realizado por DIARIO 24 HORAS, se detectaron afectaciones en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Guadalajara debido a las obras de remodelación de accesos y a la construcción de la Línea 5 del Tren Ligero, proyecto que busca conectar distintos municipios metropolitanos, pero que actualmente provoca congestionamiento vial y complicaciones de movilidad.
A ello se suman constantes denuncias por la mala calidad del agua y variaciones en el suministro eléctrico en colonias como Electricistas, San Rafael, Centro Barranquitas y Mezquital. Vecinos aseguran que el agua llega con tonos amarillentos y olores desagradables, mientras que los apagones se han vuelto frecuentes durante el día.
La percepción de inseguridad en Guadalajara también preocupa rumbo a la justa mundialista. Tras los hechos violentos conocidos como el “Jaliscazo”, ciudadanos consideran que el crimen organizado dejó en evidencia la fragilidad de las autoridades para responder ante situaciones de alto impacto.
Además, habitantes criticaron que parte de los recursos públicos se destinen al “embellecimiento” de zonas turísticas como la Glorieta de La Minerva, en lugar de fortalecer el transporte público o ampliar servicios de salud.
Pese al panorama, Guadalajara será una de las sedes clave del torneo. La Plaza Liberación funcionará como punto oficial del Fan Fest de la FIFA y el ahora llamado Estadio Guadalajara albergará varios encuentros internacionales durante la Copa del Mundo.

