Familiares y vecinos recibieron entre veladoras y música de banda los cuerpos de la familia asesinada en Tehuitzingo durante la madrugada de este martes.

La madrugada de este martes quedó marcada por el dolor en Tehuitzingo, luego del arribo de los cuerpos de la familia asesinada durante el violento ataque registrado el pasado 17 de mayo en la región de la Mixteca poblana. Entre veladoras, flores y música de banda, familiares y vecinos recibieron los féretros en medio de una escena de profunda consternación.

El primer ataúd en llegar fue el blanco, donde descansaba la bebé de la familia, imagen que estremeció a los presentes y provocó llanto entre quienes aguardaban desde horas antes. Minutos después arribaron los féretros de sus padres, cargados por familiares visiblemente afectados por la tragedia.

Aunque se esperaba una mayor asistencia, únicamente cerca de 20 personas permanecieron durante las primeras horas del velorio debido al retraso en la entrega de los cuerpos, los cuales fueron sometidos a los procedimientos forenses correspondientes tras el multihomicidio en Puebla.

Las calles permanecieron prácticamente en silencio. Solo el sonido de la banda y los sollozos rompían la quietud de la madrugada mientras las velas iluminaban tenuemente el acceso a la vivienda donde serían veladas las víctimas.

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