Movilidad y resistencia
El Gobierno del Estado dio a conocer nuevas cifras sobre los beneficios que traería el sistema de transporte por cable para los habitantes de la capital poblana, especialmente para quienes viven o trabajan cerca de las siete estaciones contempladas en la primera línea. Los indicadores presentados apuntan a que los usuarios del transporte público podrían obtener ahorros importantes en el gasto destinado a pasajes diarios, además de una reducción considerable en los tiempos de traslado. En ese contexto, el coordinador de Gabinete, José Luis García Parra, aseguró que las recientes manifestaciones en contra del proyecto han perdido fuerza y capacidad de convocatoria. Sin embargo, distintas organizaciones mantienen su postura crítica y ya convocan a una nueva protesta el próximo 31 de mayo en el Paseo Bravo, donde esperan la presencia de Silvia Tanús, secretaria de Movilidad y Transporte, para que explique a detalle las ventajas de la obra. Pese a las declaraciones oficiales, las diferencias entre autoridades y opositores persisten. No obstante, voces académicas han reconocido que ya existen acercamientos y espacios de diálogo entre el Gobierno y los grupos ambientalistas inconformes. Más allá de la polarización política o de las especulaciones sobre el verdadero trasfondo del proyecto, resulta indispensable construir un entendimiento razonable entre todas las partes involucradas. Cualquier obra pública requiere no sólo del aval institucional, sino también de la confianza y aceptación ciudadana, para que las personas realmente opten por aprovecharla frente a otras alternativas. Sólo así será posible hablar de una movilidad eficiente, sostenible y, sobre todo, digna; una movilidad que permita a miles de trabajadores trasladarse en mejores condiciones y no llegar agotados antes siquiera de iniciar su jornada laboral. ¿Será?
El reto de convencer
Y ahora que hablamos del Cablebús, el Gobierno del Estado emprendió una estrategia para socializar el proyecto entre la ciudadanía mediante el reparto de trípticos a usuarios del transporte público y automovilistas, en los que se destacan las distintas bondades de este sistema de transporte aéreo. Esta campaña de difusión quizá llega tarde; sin embargo, refuerza la postura gubernamental en torno a una obra que, aseguran, transformará el rostro de Puebla capital. En contraste, la petición para cancelar el proyecto continúa activa en la plataforma Change.org. La iniciativa, impulsada por un usuario identificado como Árboles Puebla, ha reunido en los últimos meses 64 mil 499 firmas verificadas. Aunque este tipo de peticiones no tiene carácter vinculante y su peso radica principalmente en el impacto mediático y la expresión de la opinión pública, la causa parece haber perdido fuerza frente a los argumentos recientes, sobre todo porque buena parte de las críticas se centraban en una supuesta afectación ambiental derivada de la tala de árboles en zonas como el Parque Juárez y el Cerro de Amalucan. No obstante, esas posturas se han ido debilitando tras la suspensión provisional dictada por un tribunal colegiado, resolución que estableció que los árboles señalados no habían sido talados. Aun así, más allá de los resolutivos legales y de que el tema ambiental parezca parcialmente subsanado, hay miles de poblanos que continúan sin sentirse convencidos del proyecto. Y es precisamente hacia ese sector al que deberá dirigirse, con mayor claridad y apertura, esta estrategia de socialización gubernamental. ¿Será?
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