Habitantes de las inmediaciones del relleno sanitario de Chiltepeque denunciaron que desde hace más de 30 años enfrentan problemas derivados de la operación del sitio, entre ellos malos olores, proliferación de moscas, acumulación de basura y el deterioro constante de los caminos de acceso.
Durante un recorrido por la zona, vecinos señalaron que los olores se intensifican durante las temporadas de lluvia y calor, al grado de volverse insoportables en algunos momentos.
“A veces huele muy feo, son olores que no se soportan, aunque hay días como hoy en los que no se percibe nada. Todo depende de si llueve o hace mucho calor, porque la basura se descompone más rápido y eso afecta el ambiente”, comentó un hombre que vive a unos metros del confinamiento de los residuos de la capital.
Los habitantes también señalaron que deben lidiar diariamente con la presencia de insectos, situación que atribuyen a los desechos que caen de los camiones recolectores durante su traslado.
“Hay mucha mosca. Tenemos que mantener cerrado y hasta colocar bolsas con agua porque, de lo contrario, se meten por todos lados”, relató Marisela, quien trabaja en una tienda cercana.
A esta problemática se suma la existencia de bodegas y centros de acopio de materiales reciclables instalados en los alrededores de Chiltepeque, donde se almacenan residuos que, según los vecinos, representan posibles focos de infección.
“Hay viviendas que en realidad ya funcionan más como bodegas de basura a lo largo de la carretera. Mucha gente se dedica a la pepena, pero eso también puede generar enfermedades. Literalmente vivimos entre basura”, expresó la comerciante.
Por su parte, Juan Manuel, otro habitante del lugar, lamentó el deterioro de los caminos de terracería debido al constante tránsito de camiones de carga pesada.
“Lo más preocupante son los caminos. Están en muy malas condiciones y los camiones no ayudan; circulan todo el tiempo y terminan dañando aún más nuestro entorno”, afirmó en entrevista.
Ante este panorama, los pobladores exigieron la intervención de las autoridades para mejorar las condiciones de la zona, especialmente después de que en mayo pasado la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró parcialmente el relleno sanitario de Chiltepeque.
“Debería haber una mejora integral. Que las autoridades vengan y realmente inviertan tanto dentro como fuera del relleno. Ni siquiera con toda la oposición que existe para que siga funcionando han hecho algo”, reclamó Arturo Rivera, vecino del lugar.
Chiltepeque recibe residuos sólidos de ocho municipios de la zona metropolitana: San Andrés y San Pedro Cholula; Amozoc, Cuautlancingo, Huejotzingo, Coronango, Santa Clara Ocoyucan y Puebla capital. Tan sólo en los primeros cuatro meses del año ingresó un total de 56 mil 694.32 toneladas de basura.
El Gobierno del Estado señaló que la empresa RESA, concesionaria del sitio, realiza las acciones necesarias para subsanar los señalamientos de la autoridad federal y ponerlo en marcha al 100 por ciento; mientras tanto se están recibiendo residuos en el relleno sanitario de Atlixco.
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