Diana Tupiza y Andrés Alquinga eligieron un testigo especial para su boda civil: Luna, una perra pequinesa que dejó su huella en el acta de matrimonio oficial.
Esta iniciativa es impulsada por el Registro Civil de Ecuador. Con esta regulación, el país se posiciona como pionero en matrimonios pet friendly dentro de toda Latinoamérica.
Aunque la huella animal carece de validez legal estricta, posee un enorme valor sentimental. Desde mayo, más de 50 parejas han incluido a sus mascotas en sus ceremonias.
"Que ella esté presente es algo realmente espectacular", afirmó Tupiza tras el evento. Su esposo añadió que, aunque no hablan, los animales ofrecen un amor incondicional único.
La medida responde a una realidad demográfica clara. Ecuador cuenta con 7.6 millones de perros y gatos, superando la cantidad de niños menores de 12 años en los hogares.
Ottón Rivadeneira, director del Registro Civil, explicó que buscan ser una institución empática y moderna. La idea es adaptarse a las nuevas formas de familia que existen hoy.
Para participar, el Registro Civil solicita cumplir ciertos requisitos básicos. Es obligatorio llevar un kit de limpieza y garantizar que el animal tenga un temperamento amistoso y tranquilo.
Al finalizar el acto, las mascotas estampan su pata en un certificado especial. Este documento lleva la frase: "huella de tu amigo peludito", creando un recuerdo imborrable para siempre.
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