A casi un año de la desaparición de 11 jóvenes que acudieron a una falsa oferta de trabajo en Amozoc, el caso sumó dos nuevas víctimas. Familiares de Emiliano Sánchez Santamaría y Gabriel Sánchez Santamaría presentaron denuncias por desaparición al confirmar que ambos salieron de su domicilio en San Pablo Actipan, Tepeaca, el 11 de agosto de 2025, con destino a una supuesta oportunidad laboral y nunca volvieron.
Las fichas de búsqueda de la Fiscalía General del Estado (FGE) indican que los hermanos, de entonces 20 y 19 años, vestían ropa negra al momento de su desaparición, una característica que coincide con el resto de los jóvenes involucrados en el caso. Sus expedientes quedaron integrados este año a las investigaciones.
Amenazas retrasaron las denuncias
Fuentes cercanas a las familias señalaron que las denuncias no se presentaron de inmediato debido a presuntas amenazas contra familiares directos, quienes temían represalias si acudían ante las autoridades.
Durante septiembre de 2025, la Fiscalía Especializada en Desaparición Forzada y Desaparición Cometida por Particulares desplegó un amplio operativo para localizar a las víctimas reportadas hasta ese momento. Sin embargo, la investigación no confirmó si existían más personas desaparecidas bajo el mismo patrón.
Persisten personas sin localizar
Después del operativo, el grupo delictivo liberó paulatinamente a diez de los jóvenes; no obstante, Misael Romero Sombrerero permanece desaparecido. Su esposa, Odette Román, denunció públicamente omisiones en la investigación, restricciones para consultar la carpeta del caso, obstáculos para recibir acompañamiento de colectivos de búsqueda y amenazas.
La familia documentó estas irregularidades ante la Fiscalía y la Comisión de Derechos Humanos del Estado, mientras que el respaldo del colectivo Voz de los Desaparecidos, encabezado por María Luisa Núñez Barojas, impulsó diligencias que derivaron en la captura de Alexis N., alias "El Caras", señalado como uno de los principales implicados en la desaparición de Misael y del resto de las víctimas.
Además, de manera extraoficial, el caso de Jorge Luis Cano Sánchez, de 25 años y originario de San Bartolomé Hueyapan, Tepeaca, presenta similitudes con el mismo esquema. El joven salió de su domicilio el 11 de agosto de 2025, también vestido de negro, y continúa desaparecido. Su familia denunció los hechos desde ese año, aunque evitó realizar movilizaciones públicas por las presuntas amenazas recibidas.
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