La Ciudad Universitaria (CU) de la colonia San Manuel retomó su actividad habitual con el regreso a clases de los estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), lo que también permitió reactivar las ventas de los comercios ubicados en los alrededores, luego de casi tres semanas de vacaciones.
Durante el periodo de receso escolar, los principales afectados fueron comerciantes ambulantes y establecimientos formales que dependen del flujo de estudiantes, desde vendedores de tacos de canasta, tamales, jugos y fruta, hasta cocinas económicas, papelerías y tiendas de conveniencia.
Marcio López, comerciante de garnachas, reconoció que sus ingresos disminuyen durante cada periodo vacacional, debido a que los estudiantes dejan de acudir a la zona y una parte de los foráneos regresa a sus lugares de origen.
“Ya sabemos que salen de descanso y se muere (la venta). Tenemos que buscarle en otras chambas, porque si no nos quedamos sin vender”, comentó.
Por su parte, Mary Rivera, vendedora de jugos de naranja y chilaquiles, señaló que, a tres días del regreso a clases, las ventas todavía no recuperan sus niveles habituales, debido a que los jóvenes apenas comienzan a reorganizar sus gastos.
Explicó que, en una temporada normal, obtiene ingresos de entre 500 y 700 pesos diarios; sin embargo, durante las vacaciones sus ventas se redujeron a alrededor de 150 pesos, mientras que en los primeros días del reinicio de actividades académicas apenas alcanzan los 300 pesos.
Ante la baja demanda durante el receso, dijo que tuvo que reducir la cantidad de mercancía que adquiere, principalmente fruta, para evitar pérdidas. Detalló que durante las vacaciones son pocos los estudiantes que permanecen en CU por actividades de verano, mientras disminuye el tránsito de personas en la zona.
“Yo espero que la otra (semana) ya se componga más. Cuando no hay clases nos va mal porque sólo esta es nuestra área de trabajo o tenemos que buscar otra parte para sobrevivir”, expresó en entrevista.
La comerciante agregó que durante los periodos de asueto estudiantil busca ingresos adicionales en otros negocios o realiza labores de limpieza en hogares para compensar la caída en sus ventas.
“En casa a veces trabajamos, le buscamos en ese periodo que se van los jóvenes, porque aquí las ventas se mueren, son pocos los que nos vienen a comprar”, reconoció Mary Rivera.
En tanto, Elena Rodríguez, estudiante de la BUAP, explicó que sus gastos semanales pueden alcanzar los mil 200 pesos entre alimentación y otros conceptos relacionados con su formación universitaria, por lo que debe administrar cuidadosamente el dinero que recibe de sus padres.
“Mis papás me dan mi dinero y ese yo lo debo administrar, porque si me lo acabo de un jalón ya no me vuelven a dar hasta la quincena y mientras yo debo ver qué hago”, sostuvo la universitaria.

